Francisco se da baño de popularidad en Aparecida

25 de julio de 2013 - 00:00

Río de Janeiro.- “Quiero transmitir a nuestros jóvenes los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno. Para ello quisiera señalar tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría”. Estas fueron las palabras del papa Francisco en su primera homilía en Brasil celebrada en el santuario de la Virgen de Aparecida.

Cerca de 200.000 personas se congregaron ayer en Aparecida, una ciudad en el interior del estado de Sao Paulo de 35.000 habitantes. Solo 15.000 personas, algunas formaron largas filas desde la tarde del lunes, fueron privilegiadas de asistir a la misa en el interior de la basílica, que tiene capacidad para 30.000 personas.

El resto, protegido por paraguas y capas de lluvia, tuvo que verla a través de las enormes pantallas de televisión instaladas en los estacionamientos.

Solo 15.000 personas fueron privilegiadas de asistir a la misa en el interior de la basílicaTras cuatro horas de espera bajo la lluvia el Pontífice apareció en un púlpito en la Plaza de los Apóstoles y los asistentes llegaron al delirio cuando Francisco anunció que regresaría a Aparecida en 2017, año en que se cumplirán 300 años de la aparición de la imagen de Nuestra Señora Aparecida, la patrona de Brasil. “Hoy he venido aquí para pedir a María, nuestra Madre, el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud, y poner a sus pies la vida del pueblo latinoamericano”, fueron sus  primeras palabras en la homilía.

Refiriéndose a la juventud, asegura que no solo necesita cosas, sino también que se le proponga valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo y su memoria. “Tengamos una visión positiva de la realidad. Demos aliento a la generosidad que caracteriza a los jóvenes, ayudémoslos a ser protagonistas de la construcción de un mundo mejor: son un motor poderoso para la Iglesia y para la sociedad”, expresó.

El Pontífice se disculpó por no hablar portugués, pero dijo que se dio  cuenta de que todos lo entendían en español cuando pidió la bendición de la virgen negra de Aparecida para “toda la patria”.

Cada una de sus frases fue saludada con gritos, ovaciones y agitación de pancartas y pequeños banderines, en su mayoría del Vaticano y de imágenes de la virgen de Aparecida, pero también de diferentes estados brasileños y de algunos países latinoamericanos.

Varios de los jóvenes latinoamericanos que participan en la Jornada Mundial de la Juventud, inaugurada el martes en Río de Janeiro y que el Papa clausurará el domingo en una misa campal, pasaron por Aparecida antes de ir a la ciudad carioca.

La de ayer fue la tercera visita de un papa a Aparecida, donde  anualmente llegan cerca de once millones de personas, lo que la convierte en el mayor destino de peregrinos en Brasil, considerado el país con más católicos en el mundo.

Juan Pablo II visitó el santuario en 1980 y Benedicto XVI en 2007, cuando coincidió en la ciudad con Francisco, entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, en la época arzobispo de Buenos Aires, en la Quinta Conferencia Episcopal Latinoamericana.

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