Estadounidenses votarán por congresistas el 3 de noviembre

La jornada electoral del martes también será para decidir a las nuevas autoridades legislativas, pieza clave para el nuevo gobierno.
02 de noviembre de 2020 07:08

Los estadounidenses deciden este martes 3 de noviembre a su nuevo presidente, así como otros cambios decisivos en la estructura política con las trascendentales elecciones simultáneas a las dos cámaras que conforman el Congreso de Estados Unidos. Destaca sobre todo la que decidirá la composición del futuro Senado, institución clave que facilita o imposibilita iniciativas políticas, y para la que los demócratas parten ahora mismo como ligerísimos favoritos.

Del mismo modo que es imposible concebir muchos de los éxitos de estos cuatro años de mandato de Donald Trump sin el respaldo de la mayoría republicana en la cámara alta del Congreso estadounidense -- el último de ellos, la tranquila aprobación de la jueza conservadora Amy Coney Barrett al Tribunal Supremo --, una posible victoria del candidato demócrata, Joe Biden, en las elecciones presidenciales podría acabar como poco menos que agua de borrajas si los republicanos preservan su mandato actual (con una mayoría de 53 escaños por 47 de los demócratas, para un total de 100 escaños).

Tal y como demostraron durante los dos últimos años del mandato del último presidente demócrata, Barack Obama, un Senado republicano se dedicaría a obstaculizar sistemáticamente cualquier iniciativa política de Biden, dirigidos como estarían de nuevo por un viejo zorro de la política estadounidense, el líder de la actual mayoría republicana en la cámara alta, Mitch McConnell.

Sin embargo, el camino para renovarla se antoja complicado, aunque no imposible, para el "partido del elefante". La media de encuestas de la web Real Clear Politics deja indecisos nada menos que nueve escaños de los cuales los demócratas solo necesitarían, en el mejor escenario posible, entre tres y cuatro para ganar, una situación ventajosa como rara vez se ha visto en años y cuya razón se explica, en buena parte, por la compleja naturaleza de las elecciones legislativas en Estados Unidos.

Para reconciliar el hecho de que las elecciones legislativas suceden en años pares y que los senadores cumplen un mandato de seis años, el próximo 3 de noviembre se decide solo una tercera parte de los escaños que componen el Senado. Sin embargo, esa porción resulta crucial: en el actual mapa electoral, los republicanos controlan 23 de los 35 escaños ahora en juego, lo que multiplica sus posibilidades de derrota.

Así las cosas los demócratas, cuyos candidatos están bastante asentados en las once de las 12 carreras restantes salvo gran sorpresa, están acariciando como mínimo un equilibrio de 50 asientos que inclinaría a su favor nada menos que el vicepresidente de Estados Unidos, también presidente del Senado y poseedor de un voto adicional para romper empates. O poseedora, en este caso, si la candidata demócrata a la Vicepresidencia y compañera de fórmula de Biden, Kamala Harris, obtiene la victoria. (I)

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