EE.UU. separa a 911 niños de sus padres pese a orden judicial

- 01 de agosto de 2019 - 00:00
Un grupo de migrantes, entre ellos niños separados de sus padres, está retenido en celdas metálicas, donde duermen o pasan el tiempo entre colchonetas y mantas térmicas en un centro de la Patrulla Fronteriza en Río Grande, Texas.
Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO

Activistas denuncian que el gobierno de Donald Trump sigue apartando a los menores de sus familias migrantes a su llegada a suelo estadounidense con “argumentos dudosos”. El 20% de los afectados tiene menos de 5 años.

Un migrante salvadoreño con problemas de habla no respondió fluidamente las preguntas que le hicieron los agentes del servicio de migración estadounidense, por eso fue separado de su hijo, de 4 años, a pesar de documentos que probaban que era su progenitor.

En otro caso, una niña guatemalteca, de 2 años, fue separada de su padre después de que las autoridades determinaran en una revisión que tenía fiebre y dermatitis por el pañal. Señalaron que la niña estaba desnutrida y poco desarrollada.

El padre, que provenía de una comunidad muy pobre asolada por la desnutrición, fue acusado de negligencia, según la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés).

Estos niños migrantes forman parte de los 911 menores, entre ellos bebés e infantes, separados de sus padres en la frontera en el último año, posterior a la fecha en que un juez ordenó restringir esa práctica.

Así lo constató la ACLU  que solicitó a un juez que determine en un fallo si las separaciones registradas del 28 de junio de 2018 al 29 de junio de este año estaban justificadas. El 20% de los menores separados en el año referido tenía menos de 5 años, según la organización.

Restricción y separación
En junio de 2018 (días después de que el presidente Donald Trump cancelara la medida en medio de una conmoción internacional) el juez federal, Dana Sabraw, ordenó suspender la separación de familias en la frontera, salvo en circunstancias limitadas, como en caso de que la seguridad del menor estuviera en peligro. Sin embargo, el juez dejó a discreción del gobierno las decisiones particulares, de acuerdo con Univisión.

Desde entonces, el gobierno aún separa familias de migrantes centroamericanos con argumentos dudosos y por faltas menores, como infracciones de tránsito, informó la organización.

Las separaciones ocurrieron durante la llegada de un número sin precedentes de menores oriundos de El Salvador, Honduras y Guatemala, lo que rebasó la capacidad de las autoridades de EE.UU.; la mayoría llegó en familias y muchos solos.

El comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza, Mark Morgan, dijo a una comisión del Senado que la agencia localizó a más de 300.000 niños que fueron separados de sus padres desde el 1 de octubre del año pasado.

La mayoría de los padres desconoció el paradero de sus hijos durante semanas, incluso algunos no tenían claro por qué los habían separado.

Solo una tercera parte de los 911 menores arrebatados a sus familias desde la orden del juez son cuidados por la organización Catholic Charities Community Services, según la cual solo tres niños fueron reunidos con el padre con el que viajaban, destacó La Voz.

La organización afirmó que 185 menores fueron entregados a patrocinadores después de pasar semanas o meses en albergues del gobierno y 33 aceptaron el retorno voluntario, lo que permitió al gobierno regresarlos a sus respectivos países. (I)  

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