Las elecciones presidenciales en Estados Unidos y su relación con América Latina

Cualquiera que gane tendrá que configurar su gabinete y se dará cuenta de que existe una profunda diferencia entre llevar a cabo una campaña electoral y gobernar.
04 de noviembre de 2020 15:03

Todavía no se conoce quien ha ganado las elecciones en los Estados Unidos, sin embargo, hacemos las siguientes reflexiones:

A) De acuerdo a las declaraciones del presidente Trump, si gana Biden no reconocerá los resultados y apelará ante la Corte Suprema de Justicia, esta actitud difiere de los anteriores candidatos por ejemplo el senador Kerry, felicitó al presidente Bush, pese a que faltaban terminar los escrutinios en Ohio. Kerry, aceptó la derrota pues los votos que faltaban de escrutar no podían descontar la ventaja alcanzada por su contrincante en ese Estado. Es posible que el presidente Trump actúe igual de acuerdo con la lección de honor democrático que hizo el senador Kerry

B) Tanto Donald Trump como Joe Biden, si ganan la elección tendrán que configurar su gabinete y se darán cuenta de que existe una profunda diferencia entre llevar a cabo una campaña electoral y gobernar. El objetivo principal de la campaña electoral consiste en obtener la popularidad. Una vez en el gobierno, la popularidad tan solo representa un medio para lograr un fin. El éxito de un presidente se mide por sus logros tanto en su país como en el exterior. Por ejemplo, Harry Truman abandonó la presidencia con uno de los niveles más bajos de popularidad, sin embargo, al haber definido los contornos de la Política Exterior americana gracias al programa de ayuda a Grecia, Turquía y el plan Marshall, quedó considerado como uno de los presidentes más enérgicos y triunfadores.

C) Por otro lado, debe recordar que un presidente debería nombrar para conformar su gabinete a personas que le puedan compensar sus propias debilidades. Por ejemplo, De Gaulle, Adenauer y Yoshida eran muy fuertes en política exterior, pero muy débiles en economía. Al situar al frente de esas funciones a personas en dichas especialidades, logró un repunte financiero en esos países.

D) Asimismo, un estadista tampoco debe vacilar en la elección de las personas idóneas, aunque estuvieran en contra suyo en elecciones anteriores. Por ejemplo, Richard Nixon designó como secretario de Estado a Henry Kissinger a pesar de que este había apoyado a Nelson Rockefeller y criticado duramente a Nixon antes de ser elegido presidente en 1968.

E) Con relación a Latinoamérica, estoy seguro que el nuevo presidente comprenderá que no darle la trascendencia que merece sería fatal para los Estados Unidos por varias razones, entre otras, porque cada día adquiere mayor “peso específico” la población hispana en ese país.

Ojalá que el nuevo Presidente de los Estados Unidos entienda que los países latinoamericanos son sus socios estratégicos y no su “patio trasero”, además que se incluya en su agenda internacional a los Estados de la región comprendiendo el alma latinoamericana. (O)