El Papa fue recibido en México con bailes y mariachi

- 13 de febrero de 2016 - 07:15
FOTO: AFP

Con show de luces, bailes folclóricos y música, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y unos 5.200 invitados recibieron al papa Francisco en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde el máximo líder de la Iglesia Católica rompió el protocolo para saludar a jóvenes, enfermos y colocarse un sombrero de mariachi.

A las 19:31 del viernes 12 de febrero de 2016, Jorge Bergoglio pisó suelo mexicano. Al pie del avión comercial de Alitalia lo esperaban el mandatario Peña Nieto y su esposa, Angélica Rivera, quien eligió portar un vestido de color blanco, del mismo tono que el hábito del religioso.

Después de estrechar manos con ellos y un breve diálogo, Francisco saludó a 4 niños ataviados con trajes típicos, a quienes escuchó por más de un minuto y luego bendijo. Se escuchó entonces una canción entonada por Diego Verdaguer, intérprete de baladas de tipo comercial, y el siguiente número fue un show del ballet folklórico dirigido por la reconocida Amalia Hernández. El Papa mantuvo la sonrisa mientras dividía su atención entre los actos artísticos y el diálogo con el Presidente y su esposa.

Seguido se acercó un grupo de niños y jóvenes, eufóricos por tocar al Pontífice. Entre ellos aparecieron entonces los cantantes Christian Castro y Pedro Fernández, también intérpretes de éxitos de tinte comercial, al igual que Verdaguer vinculados con las grandes televisoras de México.

Después, Francisco rompió el protocolo al salir del camino marcado por una alfombra roja: bendijo a un niño con parálisis y se acercó a saludar a las gradas donde estaban ubicados los más de 5 mil invitados. Sonriente llegó hasta el lugar donde estaban los mariachis del grupo Gama 1000 y, tras de estrechar la mano de uno de ellos, tomó prestado el sombrero que portaba para colocárselo en la cabeza. El símbolo de la charrería mexicana, ala ancha y bordados en hilo dorado, en lugar del blanco solideo.

Después de saludar a otras personas, retomó el protocolo y saludó de mano a los integrantes de la jerarquía católica mexicana. Frente a él también desfilaron los miembros del gabinete, 22 altos funcionarios entre civiles y militares. Mantuvo una breve reunión de 5 minutos con Peña Nieto, tras lo cual abordó el “papamóvil” a las 20:10 e inició un recorrido de 19 kilómetros hacia la Nunciatura Apostólica, en calles que por momentos lucían concurridas y en otros tramos, con poca afluencia de fieles.

Agenda del Pontífice

Francisco arrancará esta mañana su apretada agenda en la Ciudad de México con una reunión en Palacio Nacional con el presidente Enrique Peña Nieto.

Es la primera vez que un presidente mexicano recibe en el Palacio al jefe de la Iglesia católica, un gesto simbólico en un país devoto, pero con una larga tradición laica y que apenas en 1992 restableció relaciones diplomáticas con el Vaticano.

La presencia de Francisco en el Palacio "viene a cerrar un círculo (...) durante mucho tiempo, en el siglo XIX y buena parte del XX, vivimos momentos en la relación con el Vaticano que se caracterizaron por la tensión e incluso el conflicto" en medio de las leyes anticlericales del gobierno nacido de la Revolución, reconoció el embajador de México en el Vaticano, Mariano Palacios Alcocer.

De hecho, la visita del papa a México fue buscada con insistencia por el gobierno de Peña Nieto, que ha sido blanco de fuertes críticas por la situación de derechos humanos en el país y casos como la desaparición y presunta masacre de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Tras el encuentro con el presidente, el pontífice visitará la catedral metropolitana para, en la tarde, encabezar uno de los actos espirituales más esperados de su visita: la misa en la Basílica de la Virgen de Guadalupe, a quien Francisco ha encomendado su viaje.

Francisco ha manifestado su emoción por estar en el santuario y ha dicho que, al terminar la misa, le gustaría rezar solo y en silencio frente a la imagen de la virgen.

El domingo visitará Ecatepec, una sobrepoblada ciudad de la periferia de la capital que vive un repunte de violencia, especialmente hacia las mujeres.

El siguiente punto será el lunes en Chiapas (sur), el estado más pobre e indígena del país, donde está previsto que el papa de una misa con fragmentos en tres lenguas indígenas (tzotzil, tzeltal y chol) y que apruebe un decreto para el uso de lenguas nativas en las misas.

El martes, Francisco visitará Morelia, la capital del convulso estado de Michoacán (oeste), donde en 2013 grupos de autodefensas se levantaron en armas contra los abusos del cártel de Los Caballeros Templarios.

El papa se reservó para el final de su viaje la fronteriza Ciudad Juárez, que durante años fue considerada la más peligrosa del mundo y que ahora trata de cicatrizar heridas abiertas por los feminicidios y la violencia que vivió.

Ahí visitará una cárcel y se despedirá con una simbólica misa en el borde de la frontera con El Paso (Texas, Estados Unidos) por donde miles de migrantes cruzan clandestinamente cada año y donde se espera que participen padres de los 43 estudiantes desaparecidos. (I)

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