Brasil, rumbo a una nueva era con Bolsonaro al poder

- 29 de diciembre de 2018 - 00:00

El 1 de enero asumirá el Mandatario electo que redefinirá el escenario político y económico del país más grande de América Latina. El PSL, respaldado por el sector empresarial, desplazó del mando al PT, que gobernó 13 años.

El interinato de Michel Temer se terminará y arrancará una nueva era en Brasil. El ultraderechista Jair Bolsonaro, más conocido por sus exabruptos misóginos, racistas y homófobos que por sus logros políticos, tomará el próximo 1 de enero posesión de su cargo como presidente del país más grande de América Latina.

El exdiputado, de 63 años, conquistó el voto de 57 millones de brasileños en la contienda de octubre pasado (55%) contra el izquierdista Fernando Haddad; y su fuerza política, el hasta entonces minúsculo Partido Social Liberal (PSL), se convirtió en la segunda mayor representación en la Cámara de Diputados.

Defensor de la dictadura (1964-1985) y de sus métodos de tortura, Bolsonaro se presenta como el gobernante de mano dura capaz de regenerar un país agotado por los escándalos de corrupción, la violencia y crisis económica.

Sin embargo, analistas coinciden en que si bien la campaña electoral que le aupó al poder pasó de puntillas sobre los aspectos económicos, sus primeros meses de Gobierno estarán marcados por la agenda económica.

“El de Bolsonaro será un gobierno ‘promercado’, que buscará recortar y simplificar el sistema impositivo, acelerar las privatizaciones, promover las asociaciones público-privadas, mejorar el funcionamiento de las agencias reguladoras, abrir la economía y formalizar la independencia del Banco Central, entre otras medidas”, sostuvo el analista Alejo Czerwonko.

La mayor interrogante entre los inversores de Wall Street es si Bolsonaro logrará  reformar el sistema previsional brasileño, como prometió en la campaña, algo que consideran será crucial para lograr el equilibrio de las cuentas públicas.

Los datos reflejan que la situación del país emergente avanza con pies de barro en materia económica, en medio de una creciente desigualdad y un aumento del número de pobres, de 52,8 millones en 2016 a 54,8 millones en 2018, según estadísticas del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas.

El Producto Interior Bruto  (PIB) de Brasil también creció un tímido 1% en 2017 y lo hará otro 1,30% este año, menos de la mitad de lo que los analistas del mercado financiero preveían.

Brasil dejó atrás su “época dorada”, en la que disfrutó de una economía boyante y levantó la bandera de la lucha contra la miseria bajo el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que gobernó 13 años y hoy está en la cárcel por corrupción.

Para Joelson Sampaio, profesor de economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV), aún “no está claro lo que hará” Bolsonaro con la economía. Pero estima que “necesitará un plan detallado de las políticas económicas que pretende seguir, aunque parece que serán similares a las actuales porque mantendrá buena parte del equipo de Temer”, comentó. 

Su Partido Social Liberal  deberá sumar apoyos en un congreso fragmentado y con muchos diputados novatos; la gobernabilidad será un desafío, considera el analista  Octavio Amorim Neto.

En el plano internacional  todo apunta a un giro radical en las relaciones de Brasil con el mundo.

Bolsonaro y su equipo ya señalaron que optarán por nexos bilaterales antes que por los espacios multilaterales, como el Mercado Común del Sur (Mercosur, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) o los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y que Estados Unidos tendrá un lugar destacado en esa nueva lista de prioridades.

El presidente electo prometió tomar medidas para asfixiar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, y ya abrió un conflicto diplomático con Cuba que supuso la salida de más de 8.500 médicos que prestaban servicio en zonas pobres y aisladas de Brasil. (I) 

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