Los amos del planeta

21 de junio de 2015 00:00

Muchos otros insectos no tienen alas, pero en cambio han desarrollado herramientas sorprendentes como las del escarabajo ciervo volante que tiene unas mandíbulas enormes y fuertes, que usa para luchar y  eliminar a la competencia, o para doblegar a una novia arisca.

Para comer pueden utilizar herramientas diversas. Algunas mariposas utilizan una especie de sorbete enrollable para succionar el néctar de las flores. Las antenas les sirven para olfatear, orientarse y ubicar parejas disponibles o posibles amenazas. Y son capaces de hazañas físicas casi increíbles. Unos minúsculos bichos –que no todos consideran insectos-  llamados colémbolos están desperdigados por todos los continentes. Miden apenas medio milímetro, pero son capaces de saltar hasta 40 veces su tamaño, gracias a una palanca que tienen en la parte posterior. Eso es tanto como si nosotros saltáramos la torre Eiffel de un solo impulso.     

Para respirar, los insectos no utilizan pulmones como nosotros, lo hacen a través de unos agujeros en sus cuerpos llamados espiráculos por donde inhalan el oxígeno y luego lo envían a todo su cuerpo mediante un sistema de tubos traqueales.     

Otra extravagancia es su exoesqueleto, es decir, un armazón exterior muy resistente hecho de una sustancia llamada quitina que protege sus órganos internos de las caídas y, además, los ayuda a respirar. También han desarrollado un sistema de visión asombroso. La mayor parte de los insectos tienen 5 ojos, 2 compuestos y 3 simples.

Los compuestos están ubicados a los lados de la cabeza, y están formados por lentes, cada uno de los cuales trasmite individualmente una imagen, lo cual brinda una visión en conjunto.  

Los ojos simples, ubicados entre los ojos compuestos, detectan la cantidad de luz del ambiente, y eso les permite calcular amenazas y darles estabilidad cuando vuelan.

A pesar de su tamaño, los insectos cumplen funciones vitales en la naturaleza: son parte de la cadena alimenticia que nutre a muchos animales. Se encargan de la descomposición de restos de plantas, animales y humanos, de la eliminación de residuos animales y de la ventilación del suelo para hacerlo fértil. Además sin ellos muchas plantas quedarían sin reproducirse porque son los mayores polinizadores de la naturaleza. Aunque muchos les huyen y los combatan, ellos aportan decisivamente al equilibrio del planeta. (...continúa). (I)

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