La pesadilla de los bichos gigantes

21 de junio de 2015 00:00

Hace 300 millones de años en el llamado período Carbonífero, los insectos eran enormes. Por los fósiles encontrados se sabe que las meganeuras, libélulas gigantes, llegaban a medir hasta 80 cm con sus alas extendidas; similar a una gallina grande. La razón para semejante tamaño fue la abundancia de oxígeno que les permitía crecer mucho más que ahora.

Meganeura era un depredador. Capturaba grandes insectos voladores y pequeños anfibios y reptiles y a diferencia de las libélulas modernas, que atrapan a sus minúsculas presas con las patas, Meganeura utilizaba sus grandes mandíbulas.

Y a pesar de que es muy difícil hallar sus fósiles porque los insectos y otros bichos no tienen huesos, se sabe que también hubo una especie de ciempiés gigantesco. Por ejemplo, el Arthropleura, un género fósil similar a un milpiés  que podía llegar a medir 2 metros y medio de largo y su cuerpo estaba recubierto por una coraza con púas muy cortas que hacía difícil el ataque de sus depredadores. A pesar de su apariencia aterradora eran herbívoros.

La Nephila jurassica fue una araña que habitó desde España hasta China y que hasta la punta de sus patas delanteras medía algo más de medio metro de largo. A mucha gente le aliviará saber que se extinguieron hace 130 millones de años.

Todos los insectos y demás bichos comenzaron a reducir su tamaño hace unos 150 millones de años, en tiempos en que el oxígeno siguió siendo abundante. ¿Por qué? Un estudio de la Universidad de California encontró una explicación: el aparecimiento de las aves. Las aves fueron dinosaurios emplumados que evolucionaron hasta lograr volar y convertirse en depredadores de los insectos gigantes a los que de a poco fueron exterminando. Al final solo sobrevivieron los más pequeños, que podían esconderse mejor, aunque eso les significara tener una vida muy corta.

Uno de los insectos más antiguos que existen en la actualidad es la llamada ‘efímera’. Su nombre lo dice todo: se pasan  siendo larvas y cuando por fin nacen, la mayor parte de ellas apenas vive un día. En este corto tiempo ni siquiera alcanzan a alimentarse porque su misión es aparearse y dejar descendencia, para luego morir. Y aunque parezca poco, un día ha sido tiempo suficiente para dejar descendencia y asegurar la supervivencia de esta especie por millones de años. (...continúa) (I)

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