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Energía oscura y antigravedad

24 de agosto de 2014 00:00

Cuando a mediados del siglo XX se descubrió que el Universo se expandía, se pensó que la gravedad de todos los objetos celestes acabaría por frenarlo gradualmente, y que en un momento determinado comenzaría a contraerse hasta llegar a un colapso que se bautizó como Big Crunch.

Luego, el Telescopio Hubble permitió ver más lejos y saber cómo era el Universo hace miles de millones de años y la sorpresa fue enorme: la expansión del Universo no se ha ido frenando, sino ¡acelerando! Debía entonces haber otra fuerza desconocida y más poderosa que la gravedad de todos las billones de estrellas sumadas. Se la llamó “energía oscura” y hasta ahora es el mayor enigma cósmico.

Se calcula que constituye el 68% de la energía del Universo y solo se sabe que es poco densa y que está distribuida de manera uniforme en el espacio interestelar. El 27% está compuesto por materia oscura (que tampoco sabemos qué es) y apenas el 5% es la materia que conocemos y podemos ver: galaxias y nebulosas, estrellas y planetas.

Como dijo el divulgador y astrónomo inglés Stuart Clark: “si realmente existiese y aprendiésemos a controlar esta fuerza de antigravedad, cualquier sueño de ciencia podría volverse realidad: podríamos tener coches que flotaran en el aire, rayos tractores y campos de fuerza, ventanas sin cristales, simplemente con campos de fuerza que mantuvieran alejado el aire frío. O usar la propulsión de curvatura, como en Star Trek, para recorrer más rápido el Universo, o los agujeros de gusano para viajar entre dos puntos lejanos sin perder ni un segundo. Si la energía oscura está verdaderamente ahí, nos ofrece el potencial para un Universo parecido al de la ciencia ficción”.

Energía oscura,  un fascinante misterio suspendido en el cosmos.

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