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Evolutivamente el enamoramiento ha servido para que procreemos

El sexo revelado por la ciencia

Evolutivamente el enamoramiento ha servido para que procreemos
06 de septiembre de 2015 00:00

El sexo es parte de nosotros. Está ahí desde que nacemos como un impulso que poco a poco vamos conociendo y reconociendo y si somos afortunados… disfrutando.

Tan connatural a nosotros es, que a él le debemos nuestra existencia y la de nuestra descendencia. Es el que permite la preservación de la especie. Desde los albores de la humanidad fue sacralizado. A lo largo del planeta, del tiempo y de las culturas el sexo fue reverenciado como sinónimo de fertilidad y supervivencia. Muchas religiones impusieron normas estrictas para su práctica.

El sexo es también objeto de estudio científico desde hace poco. Un siglo atrás Sigmund Freud revolucionó con sus planteamientos el comportamiento, deseos, miedos y sueños que estarían íntimamente ligados a la pulsión sexual.

A finales de la década del 40, Alfred Charles Kinsey revolucionó el estudio de la sexualidad humana, recolectando datos de la población estadounidense.

‘Los Informes Kinsey’ revelaron lo común que eran ciertos comportamientos que -hasta ese entonces- habían permanecido en estricta intimidad y por ello se los consideraba marginales o inmorales.

Kinsey demostró que la masturbación femenina y masculina, la homosexualidad y la bisexualidad eran practicadas por un porcentaje considerable de la población.

Se estableció -por ejemplo- que más de la mitad de los hombres y un tercio de las mujeres participaron en una práctica homosexual desde los 16 años y que un tercio de los varones había alcanzado el orgasmo en encuentros homosexuales.

Un par de décadas más tarde llegó un importante estudio que explicó el ciclo de la respuesta sexual humana. Los investigadores William Masters y Virginia Johnson analizaron a cientos de personas que aceptaron realizar el coito y otras estimulaciones sexuales en condiciones de laboratorio.

Los investigadores también encontraron que eran comunes los trastornos sexuales, como la disfunción eréctil o la eyaculación precoz, para los cuales sugirieron tratamientos.

Luego de ellos hubo muchos estudios que tratan de desentrañar los secretos de la sexualidad humana. Hoy la tecnología permite avanzar un poco más en las investigaciones. Los escáneres cerebrales que permiten ver lo que pasa en el cerebro humano han servido para entender cómo este se activa en la excitación y en el orgasmo.

El divulgador español Pere Estupinyà en su reciente publicación S=EX2 comparte una serie de estudios que ayuda a entender lo complejo del acto sexual.

Desde lo científico, este podría ser explicado desde varias ramas: la bioquímica, la fisiología, la neurociencia, la psicología, la microbiología, etc. De este rescatamos algunas conclusiones científicas. (Continúa). (I)

Entender la sexualidad sirve para conocer la conducta humana y tratar los posibles trastornos sexuales que pueden darse. Cortesía: Flickr
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