La bandera que simboliza una historia

- 01 de julio de 2018 - 00:00

El diseño tiene siempre un contexto. Muchas imágenes que nos rodean han salido de hechos pasados o de acontecimientos que han marcado al mundo. El ícono de la bandera LGBTI también tiene su leyenda, un inicio que se asocia al presente, que sigue una línea y nos cuenta el recorrido para convertirse en una representación mundial. Esta imagen colorida fue reconocida oficialmente como símbolo desde 1978.

Las conexiones existen. Cuando un tema surge en nuestro “sistema editorial interno” da vueltas en la cabeza y empiezas a armar un diagrama para encontrar las respuestas y así poder diseñar, escribir, infografiar y plasmar esa idea. Las dudas se resuelven y la luz del conocimiento ilumina (aunque sea un poco) nuestras ansias de saberlo todo.

Esta semana se conmemora la celebración internacional del mes donde la sensibilización y reivindicación sobre la igualdad de los derechos de las personas que integran los colectivos de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexo (LGBTI) se toman con orgullo las calles y avenidas de las principales ciudades del mundo.

En esta celebración hay una bandera de colores, un ícono reconocido mundialmente, un símbolo que en forma de arcoíris representa a un colectivo cada vez más grande. Hay imágenes que hemos visto casi toda nuestra vida, las reconocemos y asociamos, les damos un significado con el solo hecho de observarlas. Y no está mal hacerlo, pero cuando se conoce el contexto de todo se puede trazar y completar ese diagrama mental que sirve para conectar datos y resolver los vacíos que permiten comprender a fondo un tema. El ícono LGBTI también tiene su historia, un comienzo que se asocia al presente, que sigue una línea y nos cuenta el recorrido que ha tenido para que sea una representación mundial. Esta imagen fue reconocida oficialmente como símbolo desde el año 1978. Todo empezó con la canción “Somewhere over the rainbow” (En algún lugar sobre el arcoíris), interpretada por Judy Garland en la película El Mago de OZ, en 1939, aclamada como la mejor canción de la historia del cine por el American Film Institute.

Y todo comenzó ahí porque la comunidad LGBTI vio en ella, y en la película, conexiones sobre el significado de la sexualidad gay, adjudicando a Judy el status de símbolo, pero fue Gilbert Baker el artista que le dio color a la bandera del orgullo gay. Él, influenciado por la canción y por Judy, decidió que ese sería el icono del movimiento gay.

La bandera hizo su primera aparición en el desfile del orgullo LGBTI del 25 de junio de 1978, cuando Harvey Milk, el primer representante político electo abiertamente gay de Estados Unidos, le encargó a Gilbert Baker diseñar una imagen para que representara al colectivo homosexual. Harvey Milk también se conecta con nuestro presente. En el año 2008 el director de cine holandés, Gus Van Sant, decide contar esa historia Mi nombre es Milk, y le da el papel a Sean Penn.

Todo se conecta, la historia tiene la cualidad de unir pedazos de vida para darle sentido a las cosas. En el diseño también existe esa conexión, las influencias existen y están en el pasado, pero nos sirven para diseñar. (I)

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