Con las nuevas tecnologías, han surgido varias maneras de comunicarnos que requieren de otra forma de expresión, que se adapte a los soportes modernos. Sabemos que no es igual escribir para un medio impreso que hacerlo en la red. De hecho, los textos en internet no tendrían sentido si solo fueran un ‘copiado y pegado’ de los impresos. Además, en la red todos estamos en la misma capacidad de publicar, pues este ya no es privilegio reservado para ‘las grandes voces’; si quiero opinar puedo hacerlo en mi página web, en mi blog, en mis cuentas de Facebook o de Twitter, en fin, tenemos varias opciones. Sin embargo, esta ‘democratización’ de la escritura también ha generado cierta laxitud en la manera de expresarnos, y, para evitarlo, existen buenasprácticas que nos permiten empatar la corrección idiomática con la escritura en la red.
En primer lugar, las nuevas tecnologías obligan a practicar uno de los principios más importantes del lenguaje: la economía. Esta economía no se refiere a reemplazar el relativo que por la k o a eliminar las haches o las eses, se refiere a ser mucho más concretos en lo que queremos expresar. Entonces, si usted escribe un texto para la web, debe usar verbos simples en lugar de perífrasis, no abusar de los adjetivos, utilizar palabras cortas, en fin, hay varias maneras de economizar sin atentar contra el lenguaje.
Otra cuestión importante es la de escribir frases cortas. Ahora, más que nunca, es importante que recordemos la vieja (y efectiva) fórmula SVO (sujeto-verbo-objeto). La web obliga a que las oraciones que escribimos tengan una estructura sencilla y, por lo tanto, fácil de comprender. Esto es imperioso, no solo por las limitaciones de espacio de ciertas redes como el Twitter, sino porque resulta más difícil para los buscadores encontrar ideas en frases demasiado largas. Siguiendo con este asunto de los buscadores, también es indispensable incluir en los textos palabras claves que permitan que nuestros contenidos puedan posicionarse adecuadamente y, por lo tanto, difundirse. El uso de palabras claves dentro de los textos y de etiquetas al final de ellos nos obliga a escribir textos concisos, con ideas contundentes.
Por último, la escritura en la web nos invita a usar varios resaltes tipográficos. Por ejemplo, las negritas sirven para destacar las palabras claves. Las variaciones de color o los subrayados, en cambio, llaman la atención de los lectores sobre los enlaces, tan indispensables en la escritura en la red porque ayudan a ampliar la información. Eso sí, hay que tener mucho cuidado de no abusar de ellos.
Como vemos, la escritura en la web no riñe con la buena ortografía ni la sintaxis, al contrario, nos puede ayudar a escribir mejor, a sintetizar, a llegar a más audiencias; solo es cuestión de ser conscientes y no dejarnos llevar por la pereza.
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