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"Mamá, no me acuerdo de nada", el vacío que dejan los robos con escopolamina

"Mamá, no me acuerdo de nada", el vacío que dejan los robos con escopolamina

Lo que comenzó como una salida entre amigos en La Pradera, norte de Quito, terminó con tres jóvenes desorientados encontrados por la Policía en un parque de la urbe. El caso refleja una realidad que crece en Ecuador: las denuncias por robos bajo esta modalidad aumentaron un 27,7% durante el primer trimestre de 2026.
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A las 03:40 de la madrugada del jueves, 17 de junio de 2026, sonó mi teléfono. Nadie espera buenas noticias a esa hora.

Era un policía. Me preguntó por mi hijo. Me dijo que él y dos amigos habían sido encontrados desorientados en un parque cercano a la Plaza de Toros, en el norte de Quito. Los habían recogido y trasladado hasta la UPC de la Río Coca.

"Señora, venga por favor". Sin saber más detalles pedí un taxi y salí hasta el lugar indicado.

"Lo último que recuerdo es una cerveza"

Mi hijo tiene 21 años. Esa noche salió con dos amigos a La Pradera, un sector de restaurantes y bares, en el norte de la capital.  Uno de los jóvenes es argentino y está de visita en Ecuador. Ellos se conocieron en Buenos Aires. Allá, recuerdan, caminar de madrugada por barrios como Palermo sin mirar constantemente por encima del hombro.

Volver a casa a las dos o tres de la mañana no era una hazaña ni un acto de valentía. Era rutina. Pensar que podían hacer eso en Quito fue un error. 

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Cuando finalmente lo vi, estaba confundido. Trataba de reconstruir la noche como quien intenta armar un rompecabezas con piezas perdidas.

"No me acuerdo de nada". Los tres repetían la misma frase.

Lo último que recuerdan es que unas chicas que estaban en una mesa cercana se unieron a su grupo. Pidieron cerveza de barril. La bebida llegó en un vaso de vidrio, sin ninguna seguridad de que en el recipiente existía solo cerveza. 

Después de ese recuerdo hay un vacío absoluto. ¿Qué pasó?

No saben cómo salieron del lugar. Uno recueda que se subieron a un taxi. Los tres jóvenes, estudiantes universitarios, no manejaban tarjetas de crédito. Leo, el extranjero, tenía dinero en efectivo y durante su estadía no está en un hotel, sino en la casa de un amigo que vive con sus padres. "No tenían una casa a la que pudieran llegar y llevarse las cosas, por eso nos dejaron", supone el porteño que recuerda haber estado en México DF y no vivir una experiencia similar. 

Tampoco saben cómo llegaron al parque o cómo los policías que realizaban un patrullaje por el sector los encontraron y los transportaron hasta la Unidad de Policía.  

La denuncia 

Decidimos presentar la denuncia. Para hacerlo, los agentes, nos indicaron que debíamos acudir a un centro médico para que nos den un certificado que valide el estado de las víctimas. En la casa de salud a la que acudimos no se realizan exámenes toxicológicos que permitieran establecer con certeza qué sustancia habían ingerido.

Todo quedó reducido a la sospecha. Escopolamina. Pero sin una prueba de laboratorio que lo confirmara. Esa ausencia también incomoda porque deja a las víctimas atrapadas entre la certeza emocional de que algo terrible ocurrió y la imposibilidad científica de demostrarlo.

Sin embargo, denunciar sigue siendo fundamental. Para hacerlo hay que ir a una Unidad de Flagrancia si el hecho ocurrió dentro de las últimas 24 horas o a cualquier dependencia de la Fiscalía si ya pasó ese tiempo. La denuncia la presenté yo, pues para hacerlo se exige un documento de identidad, cédula o pasaporte. Ninguno de los jóvenes tenía sus pertenencias personales: celular, billetera, reloj o alguna joya. 

Antes de irse hay que solicitar el número de la Noticia del Delito (NDD) para dar seguimiento a la investigación.

La Fiscalía nos indicó que la falta de un examen toxicológico no impide presentar la denuncia. De hecho, el testimonio de la víctima puede activar diligencias investigativas para intentar reconstruir lo ocurrido.

Un delito que crece

La historia de mi hijo y sus amigos no es aislada y no registró consecuencias mayores como secuestro o muerte. 

Según cifras de la Fiscalía General del Estado, entre enero y marzo de 2026 se registraron 461 denuncias por robos con escopolamina, frente a 316 casos reportados durante el mismo periodo de 2025. El incremento alcanza el 27,7%.

Las víctimas tienen perfiles distintos: universitarios, ejecutivos, adultos mayores, profesionales.

El patrón suele repetirse: Una conversación inofensiva, una bebida, un alimento. Y luego la memoria desaparece.

Andrea Calvache, médico del Hospital Eugenio Espejo, explica que la escopolamina afecta neurotransmisores relacionados con la memoria y la toma de decisiones. Las personas pueden caminar, hablar e incluso obedecer instrucciones sin ser plenamente conscientes de lo que hacen. Uno de sus efectos más característicos es la amnesia temporal.

Lo que aprendimos 

Desde aquella madrugada, las recomendaciones dejaron de parecer exageradas. Ahora sé que vale la pena repetirlas.

  • No aceptes bebidas ni alimentos de desconocidos.
  • Si pides una cerveza, que sea sellada.
  • Nunca pierdas de vista tu vaso.
  • Si vas al baño o sales a fumar, pide una bebida nueva.
  • Evita compartir recipientes.
  • Sal en grupo y acuerden regresar juntos.
  • Si alguien comienza a actuar extraño, no lo dejes solo.
  • Desconfía de mareos o somnolencia repentinos.

Calvache agrega que el personal sanitario debe registrar signos vitales, nivel de conciencia, estado neurológico y síntomas asociados. Es importante pedir una copia del informe o certificado médico. Agrega que no es recomendable inducir el vómito ni administrar remedios caseros. 

Tampoco se debe ofrecer café, bebidas energéticas o alcohol para "despertar" a la persona. Estas prácticas pueden empeorar el cuadro o dificultar la atención médica.

¿Qué hacer si sospechas una intoxicación?

La recomiendación es actuar rápidamente:

  • Buscar un lugar seguro.
  • Pedir ayuda inmediata a familiares o amigos. Es necesario saber de menoria el número de celular de un contacto de emergencia. 
  • Llamar al ECU 911.
  • Acudir a un centro de salud lo antes posible.
  • Solicitar evaluación médica y dejar constancia clínica.
  • Presentar la denuncia ante Fiscalía o Policía Nacional.
  • Guardar recibos, movimientos bancarios y cualquier evidencia disponible.

Mientras más rápido se actúe, mayores son las posibilidades de atención adecuada. La médico indica que, la escopolamina, en dosis elevadas pueden presentar alucinaciones, pérdida de conciencia, convulsiones, arritmias cardíacas e incluso dificultades respiratorias.

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