Los brazos de Fernando Daquilema, de 23 años, apenas lograban sostener el ataúd de su pequeño hijo que nunca vio con vida.
Con lágrimas en los ojos y sin encontrar explicación a lo que había sucedido, Fernando pidió justicia en la puerta del Hospital Pablo Arturo Suárez, en el que sucedió la tragedia. El sábado, a las 07:30, Marisol Marcatoma, de 17 años, esposa de Fernando, dio a luz a su hijo y lo vio varios minutos.
Cuatro horas después de que salió de la sala de recuperación volvió a ver al bebé, pero sangraba por la nariz y tenía la piel morada. Por los reclamos, un interno se llevó al recién nacido, minutos después regresó con la noticia de que había fallecido.
Personal médico acusó a Marisol de haber matado a su hijo y solicitó resguardo policial. Sin embargo, la autopsia, realizada dos días después, mostró que la causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico.
El director del hospital, Edy Coral, indicó que sospecharon de la madre, pues, según su criterio, “los médicos del hospital son profesionales que no tienen nada que ocultar ni esconder”. Aseguró que Marisol no se encontraba detenida, sin embargo no se les permitió a sus familiares ingresar a verla. Al mediodía de ayer Marisol fue dada de alta, en la tarde debía rendir su declaración en la Fiscalía y poner la denuncia respectiva.
Fernando y su familia creen que hubo mala práctica médica o que tal vez el bebé se cayó de las manos de algún interno o una enfermera.
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