Cuando fue a conocer su nueva escuela, Fernando Javier Tinoco Menoscal, de 6 años, estaba emocionado. Las aulas eran coloridas, pero hubo algo que le llamó más la atención: una piscina.
Mientras que sus padres observaban las instalaciones de la escuela Nuevos Horizontes, ubicada en Los Samanes, el pequeño -con síndrome de Down grado 1- corrió y se lanzó al agua sin ser consciente del peligro. Los progenitores inmediatamente lo sacaron.
Esta situación se repitió en su primer día de clases, el pasado martes, cuando vestido y con su pesada mochila se volvió a lanzar a la piscina, pero esta vez nadie se dio cuenta. Era la hora de la salida, cerca de las 12:30, y la directora del centro especializado en niños con discapacidad, María Soledad Armendáriz, formaba a los pequeños para que subieran a los expresos.
Fernandito estaba en el patio, pero de repente se perdió entre sus compañeros. Las profesoras Miriam Solórzano (terapista) y Cinthya Vera (auxiliar) fueron a buscarlo y luego, corriendo desesperadas, gritaban que el niño se había lanzado a la piscina. Minutos después falleció.
La directora y las dos maestras fueron trasladadas a la Policía Judicial para ser procesadas por homicidio culposo. Se les dictó medidas sustitutivas: prohibición de salir del país y presentarse cada lunes ante el juez encargado.
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