Pedro Pastor Palacio Castillo, de 30 años, fue asesinado a tiros y abandonado cerca del túnel de Bastión Popular, al norte de Guayaquil.
María Castillo, madre del occiso, dijo que su vástago vivía bajo el puente de la cooperativa Flor de Bastión, al noroeste. “Cuando mi hijo tenía cinco años me separé de su padre y quiso irse a vivir con él a Esmeraldas. Luego de algún tiempo regresó y no quiso habitar en mi casa sino que prefirió establecerse en la calle. Paraba por allí donde lo asesinaron”, expresó la progenitora.
Hace varios años, Pedro hizo su hogar en la parte baja del paso a desnivel con un colchón y un grueso plástico negro. “Lo íbamos a visitar frecuentemente, le decía que las puertas de la casa estaban abiertas para que volviera, pero no quiso. Me decía: sí mami, ya voy y nunca llegó. Ahora lo recibo en casa dentro de un ataúd”, dijo la madre que encontró consuelo en saber que su Pedro no sufrirá más y descansará en paz.
Pedro trabajaba en un principio vendiendo caramelos en los buses de transporte urbano, pero luego se dedicó a pedir caridad. “Me decía que prefería eso a robarle a las personas buenas”, acotó.
La víctima no deja niños en la orfandad. La mañana de ayer aún continuaba su colchón sobre las ramas de una palmera plantada junto al viaducto del sector.
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