Julia Urgilés no podía comprender ayer cómo, en cuestión de segundos, la muerte sorprendió a su esposo Luis Buñay, de 30 años, quien murió junto con Ernesto Franco, de 58, en una explosión ocurrida, la tarde del pasado martes, en la vía Cuenca-Molleturo.
Los dos hombres, habitantes del sector San José de Tamarindo, decidieron ayudar al conductor de un tráiler que transportaba Supán y cuya parte de atrás se incendió producto de que las llantas se recalentaron y explotaron. “Y ahora ¿qué voy a hacer? No quiero estar sola”, repetía insistentemente Urgilés, mientras llevaban el cuerpo de su cónyuge a la morgue del sector, conocido como Jesús María (Guayas), para practicarle la autopsia.
Anita Wong, esposa de Franco, dijo que todo fue tan rápido que pese a que estuvo en el momento de la tragedia, no vio cuando el cuerpo de su pareja fue expulsado por la fuerza de la explosión.
Al sitio llegaron agentes de Criminalística de Cuenca, junto con el forense del cantón Naranjal, para trasladar el cadáver de Ernesto hasta la morgue para efectuarle la autopsia. Wong lloraba desconsolada porque no quería que se llevaran a su esposo, mientras sus familiares trataban de consolarla.
La viuda continuará trabajando en el local de comidas para mantener a sus 6 hijos que quedan en la orfandad, 2 de ellos menores de edad.
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