Las declaraciones de los implicados en el descuartizamiento de dos supuestos delincuentes en Guayaquil dejaron en claro que los hechos fueron cometidos con conciencia y voluntad completa. Así lo consideró el juez Primero de Garantías Penales del Guayas, Ángel Rubio, quien detalló que las versiones voluntarias de los acusados revelaron situaciones que jamás había escuchado. “Actuaban a sangre fría y cumpliendo un supuesto ritual que les permitía purificar sus almas para tener el ingreso al infierno”, dijo. Aclaró que las víctimas caían “en su manos” porque las engañaban ofreciéndoles integrar la secta, pero después las asesinaban.
En los rituales, explicó Rubio, se realizaban ciertos procedimientos que representaban un tributo a satanás. “Ellos formaban parte de un estudio bíblico en el que las hojas (del libro) servían de elemento para envolver la droga y fumarla”.
Acotó que como prueba se encontró la biblia deshojada con sustancias psicotrópicas.
Las versiones dejaron al descubierto que en los rituales diabólicos se buscaba formar la imagen de la pirámide invertida. “Colocaban velas en los ojos, tórax y otras partes del cuerpo de la víctima para formar ese símbolo satánico”.
A uno de los descuartizados, antes de matarlo, lo pusieron de cabeza simulando una cruz a la inversa. “Estaba colgado de un árbol”, dijo.
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