Una de las herramientas para prevenir la desaparición de personas es la Alerta Emilia, que se enfoca solamente en ubicar a menores de edad.
En 2017 se implementó en Ecuador, pero recién a mediados de agosto de este año se activó con el rapto de Anahí Jazmín, una niña de dos años, secuestrada en el sur de Quito. La pequeña fue localizada en el Coca; dos mujeres (una de ellas adolescente) fueron detenidas.
Diego Erazo, director nacional de Dinased, calificó a la localización como una operación exitosa.
“La ciudadanía fue fundamental para la ubicación de la menor”, reiteró.
Diego Tipán, subsecretario de Seguridad Ciudadana del Ministerio de Gobierno, concluyó que la alerta fue un mecanismo que funcionó eficientemente.
Su activación se realizó cinco horas después de la denuncia.
Tipán advirtió que los reportes ciudadanos fueron fundamentales para el reencuentro de la niña con su familia.
A través de este mecanismo se recibieron ocho llamadas telefónicas que proporcionaron datos vitales.
La información que facilitaron también será empleada dentro de la instrucción fiscal en el caso de desaparición de la niña. (I)
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