Apreciados lectores todavía suenan los villancicos que anuncian el nacimiento del Hijo de Dios y ya el calendario indica que el fin de año está a la vuelta de la esquina. Es época de hacer un balance de lo bueno y de lo malo que la vida nos presentó en el año que está por concluir.
El 2015 nos ha presentado un sinfín de retos personales y profesionales, los que con mucho esfuerzo y dedicación hemos alcanzado y superado. En lo gremial, este fue un año en que se intensificó el rescate de nuestra clase abogadil, ahora a nivel nacional, por la captada administración de la Federación Nacional de Abogados del Ecuador y de confirmación que el esfuerzo y dedicación desplegado en nuestra provincia no ha sido en vano, al captar la reelección en la administración del Colegio de Abogados del Guayas.
En lo profesional ha sido un año de aprendizaje. Desde enero de 2015, con menos de seis meses desde la vigencia del COIP; con una promulgación del Cogep desde mayo de este mismo año, nos preparamos para la total puesta en vigencia y funcionamiento del nuevo sistema judicial en el país, reto que ha llevado a los profesionales del derecho a actualizar sus conocimientos e incorporar nuevas técnicas de litigación, siempre con el auspicio y acompañamiento del Colegio de Abogados del Guayas. En lo nacional, si bien ha sido un año complejo en materia económica, no es menos cierto que las políticas implementadas, nos ha permitido sobrellevar la llamada crisis.
El 2015 se resume como un año de arduo trabajo y de gran sacrificio para el progreso de nuestro pueblo. El esfuerzo desplegado confirma para mi entender, que somos un pueblo luchador, que no se da por vencido, que busca y buscará siempre mejores días para nuestros seres queridos, para nuestra comunidad, para todos nuestros ciudadanos.
De seguro el nuevo año vendrá cargado de nuevos retos y escollos que juntos deberemos superar, pero del mismo modo, estoy seguro que vendrá colmado de bendiciones, de alegrías y de enseñanzas.
Decir simplemente que tengamos un feliz nuevo año, es dejar en la incertidumbre lo que ocurrirá con nosotros y nuestro entorno en 2016. Es mejor, desearnos que estemos llenos de energía, de ánimo y de voluntad para superar cada reto que el nuevo año nos presente. A no permitirnos recibir una negativa de alcanzar nuestros sueños y a hacer lo imposible para alcanzar todas y cada una de nuestras metas. Demos todo de nosotros por nuestra propia superación, solo esforzándonos al máximo aprenderemos a valorar el real significado de cada logro alcanzado.
Espero que en el nuevo año se multipliquen las bendiciones alcanzadas en este último período, espero que hagamos mucho más que lo necesario para cumplir nuestros anhelos, por hacer de Ecuador un mejor lugar para nosotros y para nuestros hijos, donde puedan encontrar la proyección y oportunidad que cada ser humano necesita para su desarrollo.
Hagamos de 2016 un gran año para nosotros, nuestras familias, vecinos, amigos, compañeros de trabajo y para todos quienes nos rodean, que la amabilidad y la solidaridad estén siempre presentes. Felicidad, salud, prosperidad y dedicación en el año que está por comenzar. ¡Juntos somos invencibles! (O)