Siomi Sánchez sobrevivió en tren de aterrizaje

- 30 de agosto de 2018 - 00:00

“Después de casi una hora de estar volando dentro del compartimento entre las ruedas delanteras de la aeronave sentí frío y me temblaba todo el cuerpo, pero Dios me ayudó a soportar y pude llegar ileso, sin problemas”, contó Siomi Sánchez, de 26 años, a las autoridades.

En agosto del año pasado, el joven dominicano viajó como polizón en un vuelo comercial de American Airlines que salió desde Santo Domingo, República Dominicana, con destino a Miami.

Sánchez fue detenido por las autoridades de Migración a los 10 minutos de salir del tren de aterrizaje. Con él llevaba un pasaporte jamaiquino falso y nada de equipaje.

El tiempo que estuvo en el tren de aterrizaje fue poco más de dos horas. Durante el interrogatorio, que duró cerca de cuatro horas, el hombre contó cómo fue que accedió al avión.

Siomi durmió en los depósitos de cargas del aeropuerto de Santo Domingo y aprovechó la escasa vigilancia para introducirse en el tren de aterrizaje. Fue sometido a un control con unidades caninas y equipos detectores de explosivos, pero solo viajaba con lo puesto.

Sánchez quería reunirse con su hermana, quien reside en Nueva York, y fue la persona que le envió el pasaporte jamaiquino, con el que pretendió ingresar a EE.UU.

El portal PlusUltra Líneas Aéreas describe cómo funciona el tren de aterrizaje de un avión. “Es el conjunto de ruedas, soportes, amortiguadores y otros equipos que un avión utiliza para aterrizar o maniobrar sobre una superficie. Su peso está entre el 4% y el 7% de despegue del avión”.

Explica que al momento del aterrizaje, el tren debe absorber la energía cinética producida por el impacto, y los neumáticos son el primer elemento que absorbe tal impacto, pero no es suficiente, por lo que el tren debe poseer un sistema de amortiguación para disminuir el golpe.

Eduardo Hugalde explicó en un artículo que lo primero que debe afrontar un polizón que viaje en un tren de aterrizaje es la alta temperatura generada por la fricción, así como ciertos fluidos hidráulicos que pueden acarrear lesiones y quemaduras. “Pero a medida que el avión sube, esa temperatura desciende a niveles poco soportables”.

Indicó que es cuando el polizón comienza a sentir los efectos de la disminución del oxígeno o hipoxia. De esta manera, baja la presión parcial del oxígeno, llegando a niveles inferiores a los que requiere el cerebro humano para mantenerse consciente y alerta.

“La única forma que el cuerpo humano tiene de sobrevivir a condiciones tan extremas es apagar el hipotálamo (parte del cerebro que regula nuestra temperatura) y bajar el ritmo metabólico del cuerpo de acuerdo a las exigencias ambientales, tal como sucede con algunos animales ectotérmicos. Claro, es el propio organismo que entra en este estado que podríamos llamar hibernación”.

David Learmount, de la revista Flight International, opinó: “Si supieran en lo que se están metiendo, no lo harían”. (I)

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