Para entrar en la "Peni", las mujeres dañan sus sostenes

- 08 de junio de 2019 - 00:00
Las mujeres que llegaron a visitar a sus parientes en el CDP solo podían entrar en zapatillas. Los miltares son el primer filtro para ingresar.
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

Familiares de privados de la libertad de la Penitenciaría del Litoral se manifestaron pacíficamente para pedir que se retomen las visitas, suspendidas desde hace 10 días.

“Lucía” mete sus manos por debajo de su blusa, se desabrocha el sostén y se lo entrega a un comerciante que empuña un pequeño cuchillo.

El ciudadano corta los bordes de las copas y extrae las varillas metálicas de la prenda íntima.

Ahora sí, la joven pasará sin problemas los detectores de metales en el ingreso al Centro de Detención Provisional (CDP) de Guayaquil, la única área de la Penitenciaría del Litoral donde se permiten visitas actualmente.

Junto a ella, Lola negocia con Mayra García el alquiler de unas zapatillas blancas de plástico. “Cuesta $ 1”, le dice la mujer, que armó un quiosco afuera del recinto.

Ahí tiene una veintena de pares femeninos y masculinos, de tallas variadas.

Lola se sienta en un muro, se quita los zapatos deportivos y los guarda en una funda. Luego se los entrega a la misma mujer que por $ 0,50 guarda las pertenencias que los visitantes no pueden ingresar a la cárcel: celulares, dinero, carteras, etc.

Mayra explica que las restricciones no son nuevas, pero que muchos desconocen. Sin embargo, reconoce que lo de las zapatillas recién se aplica en el CDP.

“No dejan entrar con zapatos o ropa de marca porque dicen que luego se los dejan a los presos y se arman disputas. También está prohibido ingresar con camisetas de los colores que usan los reos”.

Rosa se quejó de que a veces a los agentes no les gusta  la ropa que llevan las personas y las hacen salir a alquilar pantalones o camisetas.

Además, le molesta que en las revisiones les hacen prácticamente desnudarse y hacer sapitos para verificar que no escondan ningún objeto dentro del cuerpo.

Plantón pacífico
Mientras esas mujeres se alistaban para entrar, otro grupo protestaba porque no han podido ver a sus parientes desde hace 10 días,  cuando hubo seis muertos dentro de la “Peni”.

“¡Queremos visitas! ¡Venimos en paz! ¡Respeten los derechos! gritaban, en tanto que policías rodeaban el área de la manifestación.

Angélica Valencia llevaba medicinas en la mano. Su hermano Luis tiene diabetes y le comunicó (clandestinamente) que no le han dado medicinas.

“Él tiene una llaga que está empeorando; quién responderá cuando mi hermano pierda su pierna”.

Otra mujer que no dijo su nombre comentó que son incontables las exigencias, pero destacó que quieren volver a ver a sus familiares, seguridad durante las visitas, mejor alimentación, entrega de medicinas y de agua.

Ninguna autoridad de la cárcel se pronunció ante los reclamos. (I)  

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