Kathleen es sentenciada por matar y descuartizar a su amiga

21 de septiembre de 2019 00:00

Una sentencia de 34 años y ocho meses de prisión recibió  Kathleen Layana por torturar, asesinar y descuartizar a su amiga Verónica Silva Ruiz, quien en el momento de su muerte era la novia de su exconviviente.

También se le impuso una multa equivalente a 1.000 salarios básicos unificados del trabajador y pagar una indemnización de $ 20.000 a los deudos.

Javier del Castillo Mina, abogado defensor de la familia de la víctima, indicó que aún está pendiente el proceso contra Jahir B. B., expareja de Kathleen, quien ayudó a cometer el asesinato, y que actualmente se encuentra prófugo de la justicia.

Dijo que durante el juicio se estableció que las motivaciones del hecho fueron la negativa de la fallecida a prostituirse, como le exigía su novio, y los celos.

Explicó que Verónica Silva y la imputada formaban parte de un triángulo amoroso y que “ante la negativa de la víctima a prostituirse, habría sido Kathleen que sugirió deshacerse de ella”.

El crimen ocurrió el 2 de octubre de 2018 en la casa de la procesada, en la cooperativa Causa Proletaria, en el Guasmo, al sur de Guayaquil.

Según relató la misma imputada, la muerte se originó después de que la víctima fuera a su casa a discutir por el hombre con el que ambas tenían relaciones sexuales, quien también se encontraba presente.

Luego de forcejear le ató las manos y los pies, “de ahí la hinqué con el cuchillo en los brazos y abdomen. También la cacheteé. Ella intentaba soltarse para defenderse, pero yo le golpeaba las manos con el cuchillo, hasta que en un momento logró zafarse y forcejeamos”.

Tras retomar el control sobre la víctima, la amarró a una silla y con un cable le aprisionó el cuello hasta quitarle la vida, con ayuda de Jahir.

Al no saber cómo deshacerse del cuerpo, lo ocultó bajo peluches y sábanas hasta el día siguiente. Después intentó quemarlo sin éxito, por lo que optó por cortar el cadáver en dos partes con un machete y las metió en fundas de basura.

Finalmente alquiló un triciclo y le pagó $ 5 a un primo -quien desconocía el contenido de los envoltorios- para que arrojara los restos en un botadero de basura. (I) 

Javier del Castillo Mina, abogado defensor de la familia de la víctima, detalló las motivaciones del crimen de Verónica Silva Ruiz.
Mario Valiente Velásquez / ET
Lectura estimada:
Contiene: palabras

Contenido externo patrocinado