Germán Rodas Chaves, coordinador de la Comisión Nacional Anticorrupción, escritor e historiador

"Una ética para el servicio a la colectividad"

Subrayó que no deben olvidarse los tres grandes casos de corrupción del anterior régimen: Odebrecht, reconstrucción de Manabí y deuda externa.
07 de junio 00:00

Escritor e historiador. Como todos los ecuatorianos está indignado por la corrupción que sacude a este país. Germán Rodas Chaves, coordinador de la Comisión Nacional Anticorrupción (CNA), habló con este Diario sobre ese tema.

La Fiscalía y la Policía hicieron 37 allanamientos y detuvieron a 23 personas. ¿Cómo es posible tanta corrupción en medio de la crisis y de la muerte?

El país mira perplejo cómo en medio del dolor humano por la crisis de la pandemia que ha provocado muertos, hay núcleos de atracadores dedicados a llevarse los dineros del pueblo para su beneficio. Estos núcleos han estado trabajando no solo ahora, sino hace muchos años atrás, en el régimen anterior. Se han mantenido por la permisibilidad de las ministras de Salud que estuvieron en los últimos 10 años. Es una estructura delincuencial que todavía no ha sido tocada en el fondo.

Ustedes presentaron denuncias sobre la corrupción en el IESS hace un año.

El entonces presidente del IESS canalizó esas denuncias a la Fiscalía. Allí surgió el sobreprecio de las mascarillas y el apellido del señor Llerena. En septiembre de 2019 entregamos al Contralor un listado de algunos proveedores de insumos de hospitales del IESS y de salud pública, que están involucrados en esos casos. Y en noviembre de 2019 entregamos la denuncia a la Fiscalía.

¿Cómo funcionaba ese esquema de corrupción?

Lograron establecerse a manera de carteles, son seis, cada uno de ellos tiene varias empresas organizadas. En cada uno de ellos hay entre ocho y 10 empresas. Muchas de ellas fantasmas y de papel, que participan en los concursos para obtener contratos. Aquellos que les convocan también forman parte de la red delincuencial. Descubrimos que hay colusión. Esos carteles tienen incidencia en el nombramiento de autoridades en los hospitales de la salud pública del país. Tienen incidencia en contadores, pagadores, departamentos financieros de esas instituciones. También hay negligencia de las auditorías de los hospitales que hacen todo con base en papeles. Ganan siempre las empresas de estos proveedores y se ponen de acuerdo: unas veces gana un grupo; otras otro. Los concursos son un cuento, los TDR son elaborados con dedicatoria, los concursos son un traje a la medida para los atracadores.

¿Pero es fácil ganar en el Sistema de Compras Públicas?

En la subasta inversa y en la puja ya tienen arreglado. La forma es bajarse de uno a cinco dólares. También en la formalidad: cuando se hace la revisión de los papeles hay 10 empresas, o cuando se establece que fueron a un concurso, todo está aparentemente bien. Pero esa papelería termina siendo una ficción. Por ejemplo, se dice que el producto se entregará en 10 días y solo para ese insumo hay una o dos empresas mafiosas, las otras no los tienen. Sin embargo, es absurdo porque las exportaciones se demoran entre dos y tres meses. Se constata un nivel de asalto sin sentido a los recursos del Estado.

¿Pero qué pasa con esa institución?

Es solamente una especie de foto de lo que ha ocurrido en el concurso y nos dice ganó la empresa A y perdió la B, C, D. Pone en la pantalla el hecho consumado, no hay investigación ni seguimiento, no hay un trabajo adecuado. Creemos que allí hay una persona vinculada al correísmo. Por eso lo cuestionamos.

¿Por qué Carlos Luis Morales, un prefecto del PSC-MG, un hombre que tenía todo, terminó con un grillete?

En este país la corrupción es un fenómeno estructural y puso el dedo en la llaga el año pasado. Se han demorado en dar algunos pasos y se ha vuelto visible porque es tan grosero el asalto que se comienzan a visibilizar las cosas, aunque ocurre en los organismos seccionales de Guayaquil. Pero la Prefectura no comenzó con Carlos Luis Morales, hay que ir hacia el exprefecto del Guayas, Jimmy Jairala, donde había cosas similares con empresas fantasmas. La CNA entregó información de 39 empresas fantasmas del anterior prefecto Jairala. Hay que investigar qué pasó con la construcción del Metro de Quito que estuvo en manos de Odebrecht. Me preocupa que todos estos asuntos ocultan los tres grandes negocios existentes en Ecuador.

¿Cuáles son esos negocios?

Esos casos son: Odebrecht, que ha contraído con el Estado 6.000 millones de dólares. El segundo caso de corrupción es la reconstrucción del terremoto en Manabí y Esmeraldas, que ha significado un egreso de 3.500 millones de dólares. Y tercero, la contratación de la deuda externa que ha dejado a muchos beneficiarios con miles de miles de dólares. Nos preocupa que estas reacciones puedan encubrir los grandes atracos del anterior gobierno y olvidemos lo del Metro de Quito, un tema que debe ser estudiado. Hay que coger a los delincuentes en cualquier lugar; hay otras prefecturas y alcaldías involucradas en casos de corrupción. Se debe hacer una revisión total.

¿Cuál es la propuesta de la CNA para luchar contra la corrupción?

Es un problema estructural, no es solo exigir ciertos correctivos. Hay que crear un verdadero sistema anticorrupción que pasa por tener jueces y fiscales anticorrupción, por modificar la Ley de Contratación Pública. Además, por establecer y exigir que la Superintendencia de Compañías no siga entregando RUC a las empresas que tengan varias actividades económicas. Un mismo RUC tiene 8 y 10  actividades económicas cuando solo debe tener una. Porque la señora que vende hamburguesas no puede entregar insumos médicos. Hay que constituir un sistema anticorrupción que pasa por la Asamblea para elaborar leyes emergentes y rápidas sobre la extinción de dominio y que proteja al denunciante porque termina perseguido. Eso ocurrió con la Comisión Nacional Anticorrupción en el gobierno de Rafael Correa.

¿Por qué ha ocurrido todo esto?

Porque nos acordamos de los diezmos y los acuerdos políticos que les imposibilitan actuar. Había una Secretaría Anticorrupción que felizmente desapareció. Tenemos un Consejo de Participación Ciudadana que es un mamotreto institucional y no ha hecho nada en la lucha contra la corrupción.  Hay elementos institucionales que han fallado y fracasado. Hay que apoyar a la Fiscalía y a la Contraloría. Pero la Fiscalía debe zafarse de algunas rémoras del correísmo que le impiden actuar.

¿Cómo cree que se sienten los ciudadanos frente a tanta corrupción de los políticos?

La ciudadanía está indignada, perpleja, porque puede haber una pirueta mediática. El Estado no puede negociar con los delincuentes y debe llevar a todos presos.

¿Qué le hace falta a la sociedad?

La sociedad debe mirar el entorno de su propia dinámica cotidiana como un acto indispensable para tener una vida digna y cambiar los paradigmas de la acumulación de la riqueza, que lleva a momentos desproporcionados en la vida de los ciudadanos. El país requiere dotarse de una ética al servicio de la colectividad. También un cambio de paradigmas en la educación pero, sobre todo, el ejemplo. Los gobernantes del régimen anterior asaltaron al país en 45 mil millones de dólares. Esa gente no puede seguir representando a nadie en ningún momento. Es indispensable demostrar la persecución a los delincuentes.

¿Hay el peligro de normalizar la corrupción?

Aquel dicho de que mientras hagan obras aunque roben se puede constituir en una guillotina para los intereses del  pueblo. El trabajo de los organismos anticorrupción también es la educación en valores de la sociedad. Eso es importante y los recursos  deben ser bien utilizados porque si no pueden ser piruetas preelectorales y de justificación mediática. La CNA, con cero ingresos, ha destapado casos que no lo hicieron otros, hemos prendido la flecha para demostrar que la corrupción se está institucionalizando, un fenómeno de la estructura social ecuatoriana y eso hay que detener con firmeza.  (E)