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Ecuador/Sáb.16/Oct/2021

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Ecuador recupera su memoria jurídica con un nuevo archivo

1’790.593 expedientes que datan desde 1700 y documentos históricos reposan en el Archivo General de la Función Judicial. La digitalización de las causas es prioridad para este año.
23 de enero de 2018 00:00

Con una inversión aproximada de $ 3 millones y tras cuatro años de intenso trabajo del Consejo de la Judicatura (CJ), Ecuador cuenta con un Archivo General de la Función Judicial, considerado como un referente en Latinoamérica.

En un área de 3.948 m2, en el norte de Quito, son custodiadas 128’930.700 fojas de 1’790.593 expedientes judiciales recuperados de subsuelos, ductos, baños, pasillos y bodegas de dependencias judiciales que servían como archivo de causas.

Se trata de documentación de procesos judiciales desde 1700 a 2004, que fueron encontrados por 90 técnicos y especialistas.

Son causas judiciales de las materias: Civil, Penal, Tránsito, Familia, entre otras, así como de todas las excomisarías de la mujer, del país.

Además hallaron documentos históricos como sellos especiales, información, incluso expedientes y libros que datan desde el referido año sobre derecho canónico y que estaban en latín.

De la basura que estaba en los anteriores registros se recuperaron procesos judiciales de 1830 que tienen sellos especiales.

El material fue intervenido por curadores y expertos, quienes señalaron que se trata de documentos sumamente valiosos.

Los sellos, según los expertos, hablan de cómo era la justicia en esa época en donde para las diferentes causas se ponían distintos tipos de sellos y las hojas, incluso, tenían impresiones en filigrana (marca que se hace en el papel que es visible a trasluz). Esta información está en un área de restauración y cuidado.

“Lo importante es que hemos recuperado nuestra historia judicial”, dice el secretario general del CJ, Andrés Segovia, encargado de todo el proceso. Señala que el próximo paso es digitalizar los archivos y la posibilidad de implementar el museo de la Función Judicial.

Admite que hubo procesos judiciales que estaban en pésimo estado, mojados, con humedad, hojas incompletas, deteriorados, porque fueron comida de roedores y fue imposible recuperarlos. “No se ha cuantificado el número”.

Cada causa que ingresa en la actualidad al archivo tiene un código; es técnicamente ubicada y además se lo digitaliza.

Los archivos se encuentran divididos en dos grupos: el de los pasivos, que son las causas o expedientes judiciales cerrados, extinguidos o ejecutados, los cuales son los recuperados; y los activos, que son los que están en trámite, y que sirven a jueces, secretarios, abogados y ciudadanos, que están en las unidades.

Segovia destaca la utilidad de un archivo organizado, ya que permite en forma ágil y en buen estado encontrar los procesos, como es el caso de la desaparición de los hermanos Restrepo, o del grupo Alfaro Vive, solicitados por la Comisión de la Verdad que investigó los hechos.

Indica que entre cinco y 10 minutos le toma a un funcionario judicial buscar un expediente en los archivos y así atender los requerimientos de los usuarios.

Antes hallar un proceso demoraba horas, días y, en el peor de los casos, no se lo encontraba, ya que los mecanismos para almacenar documentos eran antitécnicos y desordenados y no se contaba con infraestructura adecuada.

“Desde 2014 a diciembre del año anterior, 86.045 requerimientos de usuarios se han tramitado”. Precisa Soria que el servicio es gratuito, “sea una copia certificada o cuerpos de los expedientes”, que se los entregan en máximo 24 horas.

Según el presidente del CJ, Gustavo Jalkh, tener archivos transparentes y accesibles garantiza una Función Judicial con los mejores estándares éticos y no solo en el acceso a la información, sino que además es el reflejo de una cultura institucional. (I)

En el piso, desordenados, en cartones y costales fueron encontrados los procesos en el archivo judicial de Esmeraldas.

El secretario del CJ, Andrés Segovia (i), indica los libros encontrados que datan de 1700 sobre derecho canónico y en idioma latín.
Fotos: Miguel Jiménez / El Telégrafo
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