Narcos perfeccionan el camuflaje de la droga

- 09 de octubre de 2019 - 00:00
Foto: Archivo / El Telégrafo

Los traficantes utilizan desde las llantas hasta el tanque de gasolina para ocultar la sustancia, Hay diversas técnicas de revisión para hallar los alijos.

El plástico negro que cubría cuatro paquetes de pasta base de cocaína no logró camuflar el alcaloide que se encontraba en la llanta del carro que manejaba Marcos R. A.

El hombre, de 38 años, se movilizaba en una camioneta Hyundai, de placas GPN-0286, a la altura del Valle Quijos (provincia de Napo), donde fue interceptado, el miércoles 2 de octubre, por el Grupo Especial Móvil Antinarcóticos (GEMA) de Baeza.

Los agentes se dieron cuenta de la “conducta sospechosa” del hombre y lo retuvieron en la parte delantera del vehículo e inspeccionaron la llanta de emergencia en la parte posterior del carro, donde hallaron el alcaloide.

Galo Bazante, fiscal de turno, confirmó que se trató de una sustancia sujeta a fiscalización (droga). La mercancía tenía como ruta Lago Agrio para entregarla en Quito. La cantidad aprehendida equivalió a 1.895 gramos, considerada como un tráfico de alta escala.

Los controles que realiza la Policía Antinarcóticos han obligado a los narcotraficantes a buscar diferentes y hasta ingeniosos mecanismos para esconder la droga en toda clase de vehículos.

Oficiales a cargo de los controles admiten que nunca dejan de sorprenderse por el ingenio de los traficantes para ocultar la droga en cualquier tipo de automotores, especialmente los carros.

Esa fue la conclusión de Sergio (pidió su nombre en reserva), un exagente que operó en Tulcán (Carchi) y en Lago Agrio (Sucumbíos) entre 2002 y 2014.

Dijo que las detecciones más recurrentes se suscitaron en La Bonita (cabecera cantonal de Alto Sucumbíos), ubicada a 80 kilómetros de la vía Tulcán–Lago Agrio.

Dijo que en cierta ocasión un conductor escondió la droga en los 4 neumáticos. Detuvo al individuo porque el carro circulaba con “llantas bajas”, a pesar de que el chofer tenía la bomba para inflar los cauchos.

Pero esa no es la única modalidad para esconder la mercancía. Sergio contó que aprovechan el espacio del sistema de combustible, sin alterar su funcionamiento.

Los traficantes envuelven la sustancia con cinta adhesiva y la colocan dentro del tanque, para disimular el olor de la sustancia y así despistar a los canes antinarcóticos. “Se reduce la capacidad del combustible, pero no impide que el carro arranque”.

El ingenio no acaba. Hay otra modalidad: las “mulas ciegas”. Los traficantes ocultan la droga sin que los conductores lo sepan. Para ello, detectan choferes que entran y salen con frecuencia en puntos de inspección. Se acercan al vehículo y esconden el alcaloide bajo el carro, apoyándose con cintas adhesivas o imanes.

“Hugo”, otro agente antinarcóticos que opera en Carchi, advirtió que la droga también se camufla en las paredes de los vehículos.
Recordó que en una ocasión tardó dos horas en chequear un camión, porque no identificaba los “puntos sensibles” (alteraciones en el carro), pero al final halló el alcaloide pegado a la pared. Luego de la detección, los choferes son sometidos a un proceso legal, mientras que los vehículos pasan al custodio de Inmobiliar.

La entidad administra este tipo de bienes desde 2016, a raíz de la expedición de la Ley Orgánica de Prevención Integral del Fenómeno Socioeconómico de las Drogas y de Regulación y Control del Uso de Sustancias Catalogadas, emitida el 26 de octubre de 2015.

Antes, estos bienes se encontraban bajo el control del disuelto Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Consep).

Según cifras de la entidad, los decomisos a vehículos por tráfico de drogas dan cuenta de  que los automóviles y camionetas abarcan el mayor número de incautaciones.

La mayoría de inspecciones se cumplen en las zonas fronterizas, pero en las principales ciudades también se registra este tipo de casos.

La semana anterior, dos personas fueron detenidas luego de que una camioneta  fuera interceptada en Carapungo (norte de Quito).

Los gendarmes encontraron 6.222 pastillas de éxtasis, envueltas en plásticos. Para ello, el vehículo fue modificado. Un paquete se camufló en el compartimento del filtro de aire y otro dentro del tablero donde funciona la radio. (I)

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