Banda mantenía en cautiverio a sus víctimas en la Trinitaria

14 de enero de 2012 - 00:00

Tres horas de cautiverio   soportó el taxista   Pedro Aurelio Jaramillo Rugel luego de que fue raptado -la tarde del jueves-  por  una banda   dedicada al secuestro exprés. Atado de pies y manos -con cinta de embalaje- fue encontrado la víctima   en un domicilio ubicado en la cooperativa Nuevo Ecuador, en la Isla Trinitaria.

Agentes policiales intervinieron en la vivienda  mediante labores de inteligencia que permitieron dar con el paradero de la organización delictiva. Eran las 18:00 cuando los uniformados tomaron  procedimiento en la zona    mediante un  allanamiento de morada.

Ahí se encontró  a la  ciudadana colombiana Alison Carolina Figueredo Peláez y a los ecuatorianos  Leonardo Enrique Bazurto Zambrano y José Luis Pincay Suárez.

Marcelo Tobar, jefe de la Policía Judicial del Guayas, identificó a los detenidos como los principales sospechosos del delito de plagio y robo de automotores. “La forma de operar consistía en mantener en cautiverio a la víctima para tener tiempo y sacar de la ciudad el vehículo robado con el fin de venderlo en otras provincias”, acotó.       

El oficial relató que otra     víctima identificó  a la mujer colombiana, a quien los presuntos miembros de la banda la trataban con el apelativo de “La China”. “La extranjera  tiene tres detenciones anteriores por robo, en los años 2009, 2010 y 2011”.

Dijo que el afectado también   reconoció   la casa en la que lo mantuvieron secuestrado.         
A ese grupo de implicados se suma Joao Emanuel Torres Yépez y María Italia Bazurto Zambrano, quienes se movilizaban en el Chevrolet Evolution, que fue robado al taxista.

Tobar indicó que al enterarse del operativo policial los antes mencionados dejaron abandonado el automotor en la avenida Juan Tanca Marengo. 

El primero    fue capturado en la ciudadela Martha de Roldós, mientras que la mujer logró    fugar.

Las féminas   identificadas en este caso presuntamente eran  los señuelos que se encargaban de pactar las carreras con los taxistas.

De esa forma Jaramillo  “cayó en sus garras”. Él narró que -el día de su secuestro- recorrió las calles del sector Sauces II hasta que se topó con dos señoritas. Así comenzó todo.

Una de ellas, mientras se dirigían hacia el sur de la ciudad, tomó contacto telefónico con un sujeto que -por petición de ambas- se subió al taxi a la altura de Mall del Sur.

En  cuestión de minutos el conductor se vio amenazado por los   tres sujetos, quienes   procedieran a someterlo con un arma de fuego.

Decenas de casos similares han sido reportados para el registro estadístico de este delito.

En diciembre pasado, un taxista recogió a una pareja que al final terminaron  siendo miembros de una banda delictiva. “Sin esperarlo, la mujer sacó un  arma y me obligó a parar el carro, luego sus compinches, que nos   seguían en otro vehículo, nos abordaron... se me llevaron el dinero del día”, manifestó  Mario (nombre protegido).

Esos casos  han permitido determinar la ubicación de   los sitios “preferidos” por los delincuentes  al momento de  abordar  a sus víctimas.

Así lo releva el último  estudio del Observatorio de Seguridad Ciudadana de Guayaquil, el cual identifica   a   los    sectores  9 Octubre, Kennedy, Urdesa y Atarazana como los puntos   con  mayor cantidad  de casos reportados   en la Fiscalía del Guayas.

Bernardo Ovalle, coordinador del Observatorio, expresó que la tendencia se mantiene   considerablemente en estas zonas,  en especial en el sector 9 de Octubre.

El informe revela  que esa avenida al cruzarse con intersecciones como García Avilés, Pedro Carbo, Escobedo, P. Icaza, Panamá, entre otras, son relativamente utilizadas por las bandas para  circular y coger a pasajero con el fin de robarles.

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