Un populista de derechas

19 de enero de 2013 - 00:00

Desde la vuelta a la democracia el 10 de agosto de 1979, Ecuador ha vivido nueve elecciones presidenciales, tenido trece presidentes constitucionales y padecido tres derrocamientos presidenciales: los de Bucaram (1997), Mahuad (2000) y Gutiérrez (2005). De esos tres ex presidentes, el único que se mantiene en la arena política electoral es Lucio Gutiérrez, quien apareció en escena el 21 de enero del 2000 en el golpe de Estado contra Jamil Mahuad y quien desde entonces se ha convertido en un actor relevante de la política ecuatoriana.

Un actor relevante que apareció a partir de la ruptura de un período de gobierno constitucional, el que Gutiérrez se resiste a reconocer como golpe de Estado y opta por referirse a su participación en esos hechos como “cívica” y “patriótica”. Gutiérrez formó parte de una efímera “Junta de Gobierno de Salvación Nacional”, compuesta también por Antonio Vargas y por Carlos Solórzano, la que no alcanzó a subsistir siquiera la noche completa del 21 de enero. Al día siguiente el vicepresidente de Mahuad, Gustavo Noboa, asumió la Presidencia. Gutiérrez pasó seis meses en prisión por cargos relacionados con su participación en estos sucesos.

En la siguiente elección presidencial, celebrada el año 2002 (la séptima desde la vuelta a la democracia) participó por primera vez Lucio Gutiérrez como candidato a la Presidencia de la República. En primera vuelta, su discurso fue el de un “outsider” radical; para la segunda, ya Gutiérrez tenía un discurso moderado, en vivo ejemplo de aquella frase acuñada por el senador argentino Raúl Eduardo Baglini, conocida como “Teorema de Baglini”: “cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”.

En la segunda vuelta, Lucio Gutiérrez venció a Álvaro Noboa con el 54.46% de los votos y se proclamó Presidente de la República. El undécimo desde 1979 y el sexto en un período turbulento de seis años, 5 meses y 5 días, contados desde la posesión de Bucaram el 10 de agosto de 1996 hasta la posesión de Gutiérrez el 15 de enero del 2003.

Lo que Gutiérrez pudo entender por “sensatez y razonabilidad” de sus enunciados políticos una vez llegado a la Presidencia de la República resultó en un acomodo (no sin tensiones) a los poderes reinantes en el país. Así, resultaron particularmente tensas sus relaciones con los medios de comunicación. En el cable de WikiLeaks identificado como 04QUITO2740 se ilustran bien esas relaciones y el poder de los sectores privados en el gobierno nacional. Según escribió la embajadora estadounidense Kristie Kenney: “Durante su gobierno, Gutiérrez ha tenido frecuentemente disputas con la prensa (…). El hecho de que la prensa se sienta libre para criticar al gobierno, pero no a un banquero fugitivo y a los intereses económicos de su familia, revela mucho de dónde reside el poder en el Ecuador”.

Durante el gobierno de Gutiérrez el poder residía, como una observadora altamente informada como la embajadora Kenney supo destacarlo en su comunicado interno, en sectores privados como la banca y los medios de comunicación. Pero es probable que lo que más se recuerde de los dos años, cuatro meses y cinco días de gobierno de Gutiérrez, interrumpidos por esa revuelta de la clase media quiteña autodenominada “forajida”, sean el quiebre de la independencia de poderes (por la destitución de la Corte Suprema de Justicia), su auto-calificación como “dictócrata” y el fugaz regreso de Abdalá Bucaram al país. Eso, y la imagen de la huida de Gutiérrez en helicóptero desde la terraza del Palacio de Carondelet, la tarde del 20 de abril del 2005.

Por supuesto, para Lucio Gutiérrez esta ruptura de un período de gobierno constitucional no fue ni cívica ni patriótica: fue un golpe de Estado en el que Gutiérrez estuvo (según confesión propia) “sedado” y en el que participaron desde la embajada de Estados Unidos y los medios de comunicación, pasando por las FARC y el PSC, llegando hasta Rafael Correa. Uno podría haber pensado que, una vez derrocado, Gutiérrez correría la misma suerte que los anteriores presidentes defenestrados, Bucaram y Mahuad: el exilio y el ostracismo político.

Pero no fue así. Gutiérrez hizo algo distinto: volvió y enfrentó la cárcel, donde permaneció hasta marzo del 2006, en que fue sobreseído por la Corte Superior de Justicia de Quito. No pudo participar en las elecciones del 2006, pero en ellas participó su hermano Gilmar Gutiérrez, quien obtuvo el tercer lugar (con el 17.42% de los votos, por encima de León Roldós y de Cinthya Viteri); su partido se convirtió en la segunda fuerza legislativa, con 24 congresistas, solo detrás del PRIAN, que obtuvo 28.

En las elecciones presidenciales de 2009, Lucio Gutiérrez volvió a participar y quedó segundo, detrás de Rafael Correa, con el 28.24% de los votos. Su partido obtuvo 19 asambleístas y se constituyó de nuevo en la segunda fuerza política en el foro legislativo, esta vez, detrás de Alianza PAIS, que obtuvo 59.

Esta participación en una elección presidencial es la tercera para Lucio Gutiérrez. Por lo visto, su trayectoria incluye dos golpes de Estado (uno propiciándolo, otro padeciéndolo), dos candidaturas presidenciales (2002 y 2009) y dos años y unos cuantos meses de un accidentado tránsito por la Presidencia de la República.

En razón de esa trayectoria, se puede concluir que su perfil es el de un “populista de derechas”: un candidato de ideología voluble y escasa, que utiliza una retórica básica de asistencialismo hacia los más pobres pero que, en la práctica, se acomoda en el gobierno a los intereses de la derecha tradicional.

ÍNTIMO

Lucio Gutiérrez alcanzó el grado de coronel en el Ejército ecuatoriano. Fue edecán de Abdalá Bucaram y Fabián Alarcón.

El ex gobernante nació en Quito el 23 de marzo de 1957. Es ingeniero civil por la ESPE.

Para llegar a la Presidencia en 2003 fundó el partido Sociedad Patriótica junto con sus compañeros de rebelión en el golpe de Estado de 2000 que acabó con el Gobierno de Jamil Mahuad.

*Nacido en Guayaquil. Es abogado especialista en Derecho Internacional de DD.HH..

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