Nohemí muere al segundo intento de ir a EE.UU.

22 de marzo de 2014 - 00:00
La abuelita de Nohemí Álvarez, Jesús Guamán, cocina mientras habla sobre la menor que fue encontrada muerta en Ciudad Juárez (México), en días anteriores.

“Ahora la migración ya no es de los viejos, ahora son los niños. Los papás les quieren llevar y no hay cómo decir nada”, dijo Manuela Pinguil, una habitante de la comunidad El Rosario, ubicada a unos diez minutos del cantón El Tambo, provincia del Cañar.

De este pequeño sector, en donde sus habitantes escuchan una radio que les informa cómo viajar a los Estados Unidos y habitan unas 180 familias, era originaria Nohemí Álvarez Quillay, la menor de 12 años que falleció en un albergue de Ciudad Juárez, México.

Las viviendas de la zona ya no son las de antes.

Las casas grandes de cemento ocultan a las pocas moradas de adobe que aún resisten en el sector y que dan cuenta de que se trató de una comunidad humilde.

“La mayoría pasan botadas”, acotó Pinguil.

Henry, Ántoni y Álex estudian en la escuela 20 de Agosto del lugar, donde también se educaba Nohemí. Ella, según sus compañeros, iba a ser la abanderada del Pabellón Nacional de no haberse ido de viaje.

“Era buena estudiante y tímida”, dijo Henry.

“No estaba en mi curso, pero sí su prima Wendy, quien ya está con sus papás en Estados Unidos”, afirmó.

En la escuela del sector hasta hace 2 años había 60 chicos, pero ahora solo quedan 40.

Nohemí, junto a Wendy, de acuerdo con sus excompañeros, emprendieron a mediados del año anterior un primer viaje en el que no pudieron reunirse con sus padres y retornaron a la comunidad.

Henry comentó que durante las reuniones de los comuneros Wendy le había contado “que el viaje no era bonito, que era pesado porque le obligaban a hacer esfuerzo físico y que ellas ya no podían caminar”.

En una vivienda de adobe de dos plantas rodeada de chacras y eucaliptos vive Cipriano Quillay junto a su esposa, Jesús Guamán, y sus cuatro nietos. Ellos son los abuelos de Nohemí. Su castellano no es claro y por ello prefieren comunicarse en quichua. Hace diez años, su hija Martha Violeta Quillay migró a Estados Unidos y en ese entonces su esposo ya residía en ese país.

La presión de los padres fue lo que, según Cipriano, hizo que Nohemí abandonara la comunidad por dos ocasiones. “Yo sí dije que en vez de gastar $ 15 mil invirtieran ocho mil para que sea una buena estudiante”, dijo el abuelo.

El hombre sintió temor de hablar de su nieta. “Me vinieron a acusar por haber mandado a la niña”, dijo.

“Los padres presionaron y dijeron que no apoyamos. Por eso ellos arreglaron todo desde allá”, acotó.

Según el anciano, Nohemí viajó por primera vez en julio del año anterior. En ese periplo no pudo llegar a los Estados Unidos y permaneció por varios meses en Panamá. Para su segundo intento, la menor le comentaba que no quería irse, “pero los papás la presionaban”.

Hasta que los padres de Nohemí arreglaban su segundo viaje, por ser buena estudiante ingresó al Colegio Nacional El Tambo, donde estuvo por dos meses.

El 6 de febrero, la menor abandonó nuevamente la comunidad. Para ese entonces su prima y compañera del primer viaje, Wendy Paguay Álvarez, ya había llegado al país del norte y estaba con sus progenitores. De acuerdo con los abuelos, una vez que Nohemí salió de El Rosario le perdieron la pista, hasta que a través de una llamada su hija les indicó que la menor había fallecido. “Nosotros sabíamos la noticia desde antes”, dijo la abuela.

En la comunidad El Rosario, del cantón El Tambo,  vivía la menor fallecida.

La mayoría de los habitantes del cantón El Tambo, para quienes la muerte de Nohemí se suma a la de otros comuneros, quienes también fallecieron en su intento por cumplir el ‘sueño americano’, estaban ya al tanto de lo que había sucedido con la menor.

Menores migran

En la escuela 20 de Agosto existen en la actualidad, según los comuneros, unos 40 niños.

Hace dos años calcularon que estudiaban unos 60 menores.

El número se redujo debido a que los niños habían migrado. Álex Y., de 14 años, también piensa dejar a sus abuelos para encontrarse con su madre, quien vive en Estados Unidos.

Señaló que el año anterior dejó la escuela y viajó a Guayaquil donde permaneció por una semana junto a su tío. “Estuvo mal la firma de mi papá y por eso no me fui”, dijo el menor, quien acotó que cuando culmine la escuela volverá a viajar, a pesar de lo que le pasó a su compañera de aula, Nohemí.

ECUATORIANOS DESAPARECIDOS EN MÉXICO

En suelo mexicano no solo se investiga la muerte de la niña Nohemí Álvarez, sino también la desaparición de dos ecuatorianos ocurrida el año anterior.

Según el cónsul de Ecuador en la ciudad de Monterrey, Francisco Torres, el 28 de agosto de 2013 se hizo el levantamiento de dos cadáveres en la ciudad de Tamaulipas.

Cuatro meses más tarde llegó un pedido de familiares de dos ecuatorianos residentes en Ecuador que solicitaban la investigación, puesto que sus familiares habían viajado como ilegales desde la provincia de Cañar a los Estados Unidos y estaban perdidos desde el mes de junio de 2013, aproximadamente.

Torres indicó que por pedido de los allegados se hizo las investigaciones correspondientes, ya que los cuerpos, luego de reposar en la morgue de esa ciudad, pasaron a una fosa común. De los análisis realizados e incluida la prueba de ADN que se realizó a los hijos, se determinó que no son las personas buscadas desde Ecuador.

“Esto significa que ellos siguen desaparecidos. Nos enviaron la comunicación de los resultados y en este momento estamos mandando a las oficinas del Viceministerio de Movilidad, para informar que no son los ciudadanos que estamos buscando”, dijo el diplomático.

En relación a la muerte de la menor Nohemí Álvarez, ocurrida en Ciudad Juárez, expresó que también se realizará un examen de ADN para estar seguros de que se trata de ella. Cada año cientos de ilegales intentan llegar a EE.UU. por la frontera con México.

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