Expertos estiman que el informe de Freedom House tiene sesgo político

06 de mayo de 2012 - 00:00

En el  último informe de la ONG Freedom House sobre “Libertades”, uno de sus capítulos señala que el Ecuador está a punto de no tener prensa libre. Sin embargo, expertos consultados consideran que sería importante conocer si la metodología que utilizan es la adecuada, quiénes son las fuentes que dan la información o reportan y otros  parámetros que de su investigación, para saber si tiene o no un sesgo ideológico o político.

Esa organización, a propósito del Día de la Libertad de Prensa, emitió su informe anual, el cual fue recogido en  grandes titulares por varios medios de comunicación locales en donde destacaron que: la prensa en Ecuador es “parcialmente libre”.

Señalaron que la ONG clasifica a los países en  tres categorías a base de un índice que va de 0 a 100 puntos: si la puntuación va de 0 a 30  se considera que el país es libre, de 31 a 60 es parcialmente libre y de 61 a 100 no es libre.

En ese análisis, Ecuador obtuvo una calificación de 58; es decir, que está a tres puntos de ser considerado como no libre. Según el informe, el país ha experimentado uno de los mayores declives en la libertad de expresión al perder 17 puntos desde 2008 en el índice. En esa fecha tenía 41.

Mauro Cerbino, profesor e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), quien  dirige un Observatorio de Medios, señaló que sería importante que los representantes de Freedom House vengan al país para que entiendan cómo funcionan las cosas (vean la realidad) y que  expliquen por qué consideran que en Ecuador no hay libertad de prensa y en qué se basan.

“A mí no me convence para nada ese informe de que casi no haya libertad de prensa, porque yo veo que los diarios siguen saliendo (publicándose), que la televisión sigue diciendo lo que dice”, manifestó.

Dijo que hay que preguntarse de dónde recibe financiamiento esta organización (ver nota adjunta) y, sobre todo, cómo hacen la investigación, a quién escuchan o entrevistan y  cuál es la metodología que   aplicaron  para poner a  Ecuador en el lugar donde está.

“Freedom House debe explicar a los comunes mortales y a los investigadores con cuántos César Ricaurte habló (director de Fundamedios, opositor al Gobierno) para que lo pongan  al tanto de la situación en  Ecuador en cuanto a la libertad de prensa, de expresión, porque dependiendo de quién habla y de lo que dice se establece un sesgo...”, apuntilló.

Añadió que si dicha ONG no explica esto “realmente no nos interesa en lo absoluto el resultado de su informe o señalamientos. Que vayan a presentar estos resultados en otra parte”.

Consideró que el único caso dramático “es la burla que hacen los medios privados sobre el tema de la libertad de prensa, de expresión. Quieren realmente manipular, quieren ser los paladines de la libertad de expresión cuando no lo son”.

Eric Samson, francés que se desempeña como coordinador en el área Andina de Reporteros Sin Fronteras (RSF) desde 1989, coincidió en que sería importante conocer cómo calcula o determina esa puntuación y qué criterios utiliza Freedom House para ubicar a Ecuador a solo tres puntos de que no haya libertad de prensa, como supuestamente ocurre en Venezuela, Cuba, México, etc.

De acuerdo al último informe presentado por RSF, Ecuador está en una situación intermedia. Se quedó en el puesto 110, al igual que en 2010, de un poco más de 140 países estudiados. “Entonces, Ecuador mantuvo su calificación, que no es brillante, pero está en un puesto intermedio”, precisó.

Sin embargo, indicó que si bien en Ecuador no se registra el asesinato de periodistas, la situación se está agravando por una serie de razones: textos de ley, algunos en discusión como el proyecto de Ley de Comunicación y el Código Integral Penal, aspectos que complicarían el trabajo de investigación.

A ello, dijo, se suman la críticas permanentes del Presidente de la República y autoridades en general que desacreditan a la prensa en su conjunto; el tema de los juicios a ciertos medios y periodistas con pedido de multas millonarias y de cárcel.

Según Cerbino, todo esto provoca el efecto que denominan “escalofrío”, que está a su vez provocando ya  la autocensura en los medios.

Para Guillermo Navarro, quien ha dedicado gran parte de su trayectoria profesional  a la  consultoría  y que llegó a ocupar el nivel cinco de asesor técnico en la ONU, el informe de Freedom House  no es una valoración imparcial, sino que responde al criterio geopolítico de los Estados Unidos. “No hay que darle importancia al informe porque tienen sesgo ideológico y político. Están financiados, directa e indirectamente, por el Gobierno estadounidense”, sostuvo.

Cree que la situación no es tan grave como se quiere reflejar, ya que los medios de comunicación siguen publicando y emitiendo.

Dijo que se han magnificado eventos como los juicios iniciados por el presidente Rafael Correa en contra El Universo y a los autores del libro  El Gran Hermano. Fue más allá al manifestar que ciertos medios privados buscan conseguir  apoyo volviendo un sinónimo  libertad de prensa y de expresión, cuando los fines y objetivos de cada una son diferentes.

“Ellos (Freedom House) manejan solamente determinadas fuentes como el Comité de Defensa a los Periodistas y Fundamedios. Se informan entre ellos, con consultas de su propio seno, no recogen otras fuentes, no contrastan con información de las entidades públicas responsables de la comunicación. Por ello, hay una abierta parcialización. Es un informe parcializado  porque solo toma las fuentes de sus mismos congéneres como es Fundamedios”, puntualizó Navarro.

El experto concluyó diciendo que Freedom House busca con informes como estos “desacreditar a los países progresistas”, dando una orientación contraria.

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