Las aproximadamente 250 familias afectadas por las inundaciones, del pasado jueves, en las parroquias San Pablo de Pueblo Nuevo y La Unión, de los cantones Portoviejo y Santa Ana, respectivamente, ayer intentaban recuperar algunas de sus pertenencias.
Adicionalmente, según reportes llegados desde la zona, unos 2.000 habitantes de varias comunidades manabitas resultaron incomunicados a raíz del fenómeno climático.
Los hechos se produjeron a consecuencia de la crecida de varias quebradas y ríos tras las intensas lluvias caídas en la provincia del Litoral aproximadamente nueve horas continuas.
A causa del temporal, nueve familias de La Unión fueron albergadas en la casa comunal de la parroquia, debido al riesgo que constituía la permanencia en sus viviendas si se repite una tempestad como la de anteayer.
Así mismo, el subcentro de Salud del lugar resultó afectado, habiéndose producido daño en los equipos médicos, informáticos, neveras, compresores, medicinas, incluso en las carpetas de historias clínicas. Debido a ello, la propia casa comunal sirve como sitio de atención a las personas que lo requieren.
De acuerdo con la versión de algunos habitantes, el nivel del agua en la zona habría subido hasta un metro de altura.
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