Carlos Michelena es uno de esos fenómenos sociales y artísticos insuperables. Alrededor de 30 años hizo teatro en El Ejido. Alguna vez trabajó para algún prefecto y le fue mal. Nunca ha tenido una activa participación política y ha sido contestatario empedernido; pero tampoco ha recibido apoyo oficial directo, que se sepa públicamente.
Ahora, desde que decidió oponerse a la Consulta, la Casa de la Cultura Ecuatoriana le dio una oficina, ahí, a unos pocos pasos del parque El Ejido. Todos los canales, radios y periódicos que se pronuncian por el No abrieron sus espacios y ya no es un contestatario de izquierda, que se opuso a todos los gobiernos nefastos de derecha. Ahora lo valoran, destacan sus virtudes y hasta lo ponen como un ejemplo de civismo. ¿Todos los que lo entrevistan habrán ido alguna vez al parque y se habrán codeado con la gente que lo admira (gente pobre y desempleada) y soportado el ‘discurso’ irreverente del artista? ¿Por qué le cuesta a él contar quién paga sus spots?
No sé hasta dónde será cierto, pero lo que sí cuenta ahora es que el fenómeno Rafael Correa ha sido un catalizador para algunos procesos políticos y hasta individuales ¿Qué explica el fenómeno mediático provocado por Michelena? Una sola tesis en camino hasta que no se pruebe lo contrario: la oposición, carente de líderes y figuras recurre y financia a actores, marchistas y todo lo que pueda ‘hacer cosquillas’ a la credibilidad del Presidente de la República.
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