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“La lonchera no suple el desayuno”

“La lonchera no suple  el desayuno”
19 de marzo de 2011 - 00:00

La alimentación de los niños en edad escolar es fundamental para el rendimiento académico, señala la especialista e investigadora en nutrición, Mae Moreno.

Una adecuada alimentación -dice- no solo consiste en combinar los componentes nutricionales, sino en una gran dosis de creatividad y amor.

Ella añade que los padres pueden lograr que la hora de la comida sea un momento placentero que motive a los niños a comer lo que el organismo necesita.

La experta recomienda que la comida debe ingerirse  en un espacio tranquilo, con horarios y lugares definidos. “La textura, el sabor y el olor son características para lograr la aceptación de la comida”, dice Moreno.

Según un reciente estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud, un tercio de los escolares no desayunan o lo hacen inadecuadamente.

Moreno comenta que la problemática no se relaciona con la situación socioeconómica, sino con el  interés que despierta en niños y adolescentes la hora de la comida.

¿Cuál es la tendencia alimenticia de los niños en el país?

La alimentación en los niños está cambiando y hay muchos alimentos que son procesados. Los niños han bajado el consumo de frutas, vegetales,  jugos y lácteos. Ahora  tienden a consumir alimentos como carbohidratos y grasas,  que no  nutren bien.

¿Desde cuándo se debe inculcar en los niños hábitos alimenticios?

Los niños que tienen  entre  tres y cinco años -etapa pre escolar- aprenden hábitos alimentarios;  a los 11 y 12 años  -etapa de adolescencia-  ya están consolidados.  Por lo tanto, durante la época de la vida escolar  debemos trabajar en el establecimiento de hábitos saludables en los niños. Se considera en edad escolar a los niños que están entre los 6 y 12 años.

¿Por qué se producen los malos hábitos alimenticios?

Esto se produce por el ejemplo de los padres. Si el niños aprende a comer mal es porque no tiene un buen modelo en casa. La enseñanza de las buenas prácticas  de nutrición se deben iniciar entre los tres y cinco años, porque son   edades en las que se crean hábitos. Por eso tienen que aprender que existen tres comidas al día, balanceadas, que deben comer suficiente fibra.

A veces en el hogar, el padre exije a su hijo comer ensaladas, pero él no lo hace;  lo que se debe hacer es crear actos de vida nutricionales con el ejemplo. Los padres deben establecer un horario y un lugar adecuado para la comida.

Además, se debe destacar que no solo son importantes los modelos de hábitos alimenticios, sino los de actividad física y de higiene, porque luego es muy complicado aprender.

¿Cuáles son las consecuencias de no tener buenos hábitos alimenticios?

Primero, que los niños no desayunan bien; las consecuencias de no comer bien van a provocar problemas en talla y peso de los niños. Pero al no desayunar bien, el niño tendrá menor concentración; está comprobado que los niños que no lo hacen son malhumorados y con bajo rendimiento. Por eso es importante que el desayuno se haga un hábito.

Un  mensaje que debemos dar a los padres, ahora que empiezan clases en la Costa, es que los niños no pueden reemplazar el desayuno con la lonchera,  porque tarda de tres a cuatro horas a que llegue el recreo; el desayuno debe ir en la mañana como la comida principal, para que el niño tenga concentración, buen humor y mejor desarrollo académico.

¿En dónde se evidencian más los  malos hábitos alimenticios?

Generalmente en las ciudades grandes como Quito o Guayaquil, la comida cambia mucho más en las zonas urbanas que en las rurales, porque en estas últimas se consume lo que la tierra produce. Pero esto no es garantía de que sea una buena alimentación; todo está en la educación.

¿En qué consiste un buen desayuno?

La primera comida, para que sea nutritiva, debe constar de un lácteo, que puede ser yogurt, leche de soya  o  de vaca; carbohidrato, que puede ser pan, tortilla de verde o yuca, si están en la Costa, cereales; una proteína como el queso o el huevo; y fibras de frutas y jugo. Un 30% de las calorías debe constar en el desayuno, porque es la comida que rompe el ayuno que se lleva durante el periodo que la persona permanece dormida, que es entre ocho y 10 horas. El contenido, tanto del desayuno como de la lonchera, debe ser planificado y discutido entre padres e hijos.

¿Cuál es la diferencia entre el desayuno y la lonchera?

La lonchera sirve para recuperar la energía que perdió durante las horas de clase y  le permitirá seguir durante el resto del día hasta la segunda comida principal que es el almuerzo.

El rendimiento intelectual depende mucho de la alimentación del pequeño. En la mañana los niños desgastan mucha energía y están concentrados. El desayuno, en cambio,  proporciona la principal energía al cerebro que es la glucosa; entonces, si los niños no consumen nada en cuanto se despiertan, la glucosa va a bajar los niveles de concentración y  por esta razón se puede ver a niños que se duermen en el recreo y no tienen energía.

¿Cómo debe estar compuesta una lonchera?

La elaboración de la lonchera es algo divertido y se debe impulsar la composición de un menú saludable. En la Sierra se les puede mandar mote, choclos, jugo, algún lácteo y algo de dulce, se trata de no ser extremistas y, sobre todo, debe ser variada porque los niños se aburren mucho.
En la Costa se les puede mandar plátano con queso, hay que saber que los niños en la escuela, no solo comparten conocimiento, sino la comida,  aprenden  lo que comen los otros; la lonchera  tiene una respuesta nutricional  y social.

¿Cómo ayuda en la alimentación el bar escolar?

La comida que se expende en los bares no es la más sana;  lo que hay que hacer es dar una guía en la escuela, donde falta educación nutricional para las personas que se encargan de los bares, esto  implica controlar  el alimento que se vende en los bares y  medidas de higiene.

Es preocupante que no se prohíba la venta de jugos o agua embotellados, porque los padres no tenemos la seguridad de que el agua con la que  van a elaborar las bebidas cuente con las normas de higiene necesarias. Son pocos los colegios que se preocupan por la alimentación de los estudiantes, pero lo que se debe hacer es comenzar a educar.

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