Grandes plumas: Humberto Fierro Jarrín

- 17 de febrero de 2019 - 00:00
Diario EL TELÉGRAFO, del sábado 16 de febrero de 1924, sección Página Literaria.

El poeta quiteño perteneció al movimiento conocido como la “Generación decapitada”, tal y cual lo denominó el escritor Raúl Andrade. Nació el 17 de junio de 1890, en el hogar de Enrique Fierro Rosero y Amalia Jarrín Zapata. Fue amigo de los poetas Arturo Borja y Ernesto Noboa. Sus colaboraciones con Diario EL TELÉGRAFO, fueron constantes. Falleció el 23 de agosto de 1929, a los 39 años.

LA TARDE MUERTA

Se moría la tarde rosa
de una Primavera lejana,
desmayándose temblorosa
en los vidrios de mi ventana.

Por mi alcoba cerrada al huerto
y a la carretera tan larga,
pasaba el minuto desierto
con una lentitud amarga.

Ya del sol no quedaba ni una
mancha de oro en el infinito.
Yo no he visto cosa ninguna
más triste que el azul marchito.

¡Tanto tiempo! Dije, hace tanto
que declinó esta tarde mustia
con un helado desencanto
y aromada de vieja angustia.

¡Delante de los callejones
bordados de ramas gentiles
al rimar mis desolaciones
bajo mis canas infantiles…!

¡Oh, la sentimental pobreza
de los que ni una flor cortamos,
porque fue hostil la maleza
para la prisa que llevamos…!

¡De los romeros taciturnos
que fuimos desdeñando todo,
llenos de los cielos nocturnos
que mienten astros en el lodo!

¡Caminos tiene el alma!...¿Fuimos
quizás en busca de un remedio…?
Siempre asolados nos rendimos
ante las llanuras del tedio…

Humberto Fierro

Algo más del personaje

Su entorno, su máxima obra y la crítica social

Sus padres pertenecieron a la clase feudal-terrateniente, con extensos latifundios. Entregaron la mejor educación a sus hijos.

Se casó en 1913, contra la voluntad de sus padres, por esa decisión perdió la herencia. Un año más tarde, 1914, nace y muere su hijo. En 1917 nace su hija a quien llamó Aida.

→En 1919 aparece su única obra publicada mientras vivía: El Laúd en el Valle.

→Fue en 1929 que falleció. Trascendió que mientras caminaba por la hacienda, resbaló y cayó bruscamente, lo que aceleró su muerte.

→La Velada palatina, fue otra de sus obras, que se editó después de su muerte, en 1949. A partir de 1920 llevó una vida bohemia, pero sin excesos.

→Para Alfredo Pareja Diezcanseco y Fernando Balseca, a pesar de vivir cerca de la explotación del indio ecuatoriano, acontecimientos del 15 de noviembre y la Revolución Juliana, no hubo un momento de reflexión hacia estos hechos en sus escritos. (I)

Plumilla tomada de Biografías y Vidas. La Enciclopedia Biográfica

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