Grandes plumas: Adalberto Ortiz

- 14 de enero de 2018 - 00:00
Foto: Archivo / El Telégrafo

Nació al son del cununo y la chonta el 9 de febrero de 1914, en Esmeraldas. A temprana edad llegó a Guayaquil pero regresó a su provincia a los 11 años. Pasaron 15 años y empezó a colaborar con sus escritos en diario EL TELÉGRAFO. En las páginas de este medio publicó la novela Juyungo, ganadora del Premio Nacional de Novela, en 1942, convirtiéndose en un clásico de la literatura ecuatoriana. Fue novelista, poeta, pintor y diplomático. Murió en Guayaquil en el año 2003.

Biografía de Ortiz, por Marco Lamota

“Adalberto Ortiz se dejó traer al mundo en una casa esmeraldeña...Tenía muy pocos meses el poeta, pañales blancos vestía aún su cuerpecillo moreno cuando inició su vida viajera por las tierras nacionales...lo trajeron a Guayaquil y aquí adquirió altura su cuerpo y su espíritu...cumplía once años cuando lo devolvieron a su Esmeraldas negroide y marimbera...Tenía ya 17 años Adalberto Ortiz... Había escrito los primeros poemas...Gustaba de ser educador; se va a Quito y estudia en el normal capitalino...a los 28 años se encontró con una fuerte estructura subyugante y firme en su mentalidad...lista a darle la oportunidad de escribir un libro y un libro bueno...Y llega la hora de la novela. Ortiz se arma de una poderosa vitalidad espiritual y mental...Los capítulos finales de ‘Juyungo’ son gritos de la selva...la leyenda fluye en ellos con toda su belleza...Hay la descripción de un velorio, hecha en forma maestra...Llega la hora bélica desencadenada por el Perú...tambor, resonando con tanto afán...Bamboleo tras bamboleo. Mi sombrero grande, mi verejú. ¡Que ya viene el diablo, mi verejú! Es negro más fino el que tiene la bemba colorá.

Algo más del personaje  

Juyungo,  la novela

→ Los originales de Juyungo, en forma caleidoscópica. Ortiz me explicó que tiene una estructura completa: Los capítulos van sucediéndose armoniosamente hasta lograr un desenlace profundo, contó Marco Antonio Lamota.  

Juyungo ganó el Premio Nacional de Novela  en 1942. En 1945, sus poemas Tierra, son y tambor ocuparon el segundo puesto en ventas en México.

→ Fue secretario de la Casa de la Cultura de Guayaquil por 19 años. En 1995 el Gobierno ecuatoriano le concedió el Premio Nacional Eugenio Espejo, por la totalidad de su obra: novelas, poesías, obras teatrales y antologías.

→ La obra de Adalberto Ortiz se inauguró con su participación en la corriente denominada ‘negritude’, un movimiento cultural panafricano del siglo pasado. Este fue un proyecto ambicioso que se propuso la revaloración de las raíces culturales africanas a nivel planetario, explicó  Álvaro Alemán, escritor y profesor de literatura. Ortiz encontró en el marxismo la definición para el multiculturalismo de Ecuador. (I)

Primera edición de  la novela Juyungo, Buenos Aires, Editorial América Lee, 1943. 

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