Estos platillos con carne de cerdo, mote, maduro y chifles se expenden desde $ 3

La fritada del km 26 es un 'edén' para comensales de Costa y Sierra

- 14 de octubre de 2017 - 00:00
Los comercios están al aire libre y los vehículos livianos y pesados estacionados ahí suelen ocasionar congestionamiento vehicular.
Foto: Lylibeth Coloma / EL TELÉGRAFO

El sector cuenta con más de una docena de emprendimientos gastronómicos que abren sus puertas desde las 09:00 hasta las 20:00, los 365 días.

Yaguachi.-

El degustar platillos de fritada, en el km 26 de la vía Durán-Boliche, en los últimos años se está tornando en una tradición para los viajeros, camioneros o traileros que usan este acceso.

El sitio es ocupado por una veintena de comercios donde la variedad de productos es el mejor atractivo.

En este lugar sobresalen diez emprendimientos culinarios que despiden aromas que destacan al lugar, ubicado a pocos metros del distribuidor de tráfico que conduce a Milagro, Yaguachi, Guayaquil y vías para varios cantones de la Sierra.

Los turistas como Magaly Cedeño prefieren visitar estos puestos de venta en especial los fines de semana que tienen tiempo libre con sus cuatro hijos.

La oriunda de Chone, Manabí, lleva radicada en el puerto principal una década y tiene tres años visitando este lugar.

“Con mi esposo y mis cuatro hijos preferimos comer en estos comedores, a pesar de que hay otros sitios en la ciudad, estos no tienen la misma sazón, el sabor de la carne se siente fresco”.  

Sobre este negocio conoce Lupercio Tirape, quien inicia la jornada laboral con la cocción del cerdo desde las 08:00 para luego de unos 20 a 30 minutos empezar a vender la fritada que acompaña con mote, maduro y chifles desde $ 3.  

Los negocios suelen comprar la materia prima para faenarlo por su cuenta, una práctica de antaño que se mantiene en ciertos lugares. “Hay ocasiones en que otros comerciantes de las haciendas de Duale, Nobol, Yaguachi, etc., nos ofrecen cerdos a un costo de $ 1,40 por cada libra”, menciona.

Tirape menciona su preocupación, un rumor crece con fervor entre los lugareños y es la posibilidad de reubicación debido al congestionamiento vehicular que se genera con los conductores parqueados”.

Alejado de esta realidad, Armando Jiménez, mueve con una cuchara de metal más de 30 libras de carne en una paila de aluminio al tiempo que cuida de la cocción de unos plátanos.

Jiménez de 39 años lleva siete años en la Fritada de Melanie, negocio que llama la atención de la clientela con la oferta de platillos ligeros y libres de grasas saturadas (mentira piadosa para los comensales), menciona.

“Las jornadas pueden ser extenuantes con los camioneros que  para no perder tiempo en sus recorridos suelen parar unos minutos, a eso se suma la competencia y las ofertas gastronómicas existentes en el sitio”, dice.

En cuanto a la diversificación del negocio opina algo distinto Leonardo Guerrero de 37 años, quien es uno de los pioneros de este tipo comercios como empleado y luego como propietario de la Fritada Don Leo.

Guerrero afirma que la actividad no está libre de robos aunque son esporádicos por la constante frecuencia de policías y Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE).   

Muchos de los emprendimientos pagan alquiler y dependiendo de la cercanía al redondel suelen ir de $ 150 a $ 300 mensuales. Estos coloridos negocios funcionan con poca inversión impulsando la gastronomía de esta parte del país. (I)

La mayoría de estos negocios pagan alquiler que va de $ 100 hasta $ 300 en una zona altamente comercial por la afluencia vehicular. Foto: Lylibeth Coloma / EL TELÉGRAFO

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