Nuevas obras cambian estilo de vida puneño

15 de octubre de 2011 00:00

Nació hace 68 años en la isla Puná y no puede ocultar su alegría al ver los cambios que se han realizado en los últimos tiempos dentro de la isla.

Para Enrique Asencio, un comerciante de ropa, aquellas obras han marcado el inicio del cambio de vida de sus habitantes, permitiendo soñar con un futuro mejor para los niños y jóvenes de una de las parroquias más antiguas del cantón Guayaquil. “¿Y por qué no decir también un futuro para nosotros?”, expresó sonriente Asencio, quien el pasado jueves admiró el desfile estudiantil por los 176 años de parroquialización (13 de octubre de 1835).

Recordó que Puná jamás fue atendida por gobiernos anteriores, pero el actual ha permitido que la cabecera cantonal y recintos cercanos cuenten con energía eléctrica las 24 horas del día, así como tener agua potable y alcantarillado. “Estamos mejorando. Antes esto era una sola...”, manifestó.

Igual opinó Francisco Barreto, presidente de la Junta Parroquial de la isla Puná, quien aseguró: “Esta isla ancestral siempre estuvo olvidada. Ahora queremos que siga el desarrollo y el progreso para todos sus habitantes”.

Pese a que se han ejecutado varias obras, como la construcción de viviendas, puentes peatonales, carreteras para unir recintos, cobertura de Internet, entre otras; el jefe político del cantón Guayaquil, Bairon Valle, reconoció que aún falta mucho trabajo por ejecutar en la isla.

“A pesar de que existe energía todo el día en las partes urbanas, hay lugares que aún no poseen el servicio y estamos trabajando en eso, a través del proyecto de interconexión”, informó Valle, quien agregó que la seguridad en el traslado de un recinto a otro ha mejorado.

Señaló, incluso, que en algunas islas del Golfo de Guayaquil existían personas sin cédula de identidad ni partida de nacimiento. “No se les dio el derecho de tener una identificación. No existían para el Estado. Pero ya estamos trabajando en este tema con el Registro Civil”, afirmó.   

El cambio en Puná no solo se ha registrado en infraestructura y servicios, sino también en créditos otorgados a los pesqueros y cangrejeros del lugar. Además, los comuneros reciben atención en salud y se benefician de los programas que ejecuta el MIES-INFA, como el recién inaugurado Centro de Protección de Derechos (CPD), que busca prevenir y atender a los niños y jóvenes víctimas de abuso sexual, maltrato, tráfico de personas, entre otros casos.

“El próximo mes vamos a declarar a la isla ‘Territorio del Buen Vivir’”, dijo Peggy Ricaurte, coordinadora zonal del MIES-INFA, con lo que se busca que todas las acciones de los ministerios se articulen y fortalezcan para el desarrollo de Puná.

Barreto indicó que el trabajo de la Junta Parroquial y del régimen ha permitido un cambio de imagen de la isla. Sin embargo, solicitó al Municipio de Guayaquil que intervenga con más obras, mientras al Gobierno le pidió la construcción de un centro materno-infantil.

 

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