Los comerciantes informales que trabajan en la entrada de la Av. Casuarina (noroeste) estaban intranquilos, en la mañana de ayer, por el anuncio de desalojo que realizó el Cabildo la semana pasada.
Decenas de vendedores, ubicados en el parterre central de la zona conocida como la entrada de la 8, lucían tensos por la posible llegada de los guardias metropolitanos.
Eduardo Duarte, titular de la Asociación de la Florida Norte, que agrupa a los vendedores informales, mostró su preocupación por la intención del alcalde de reubicarlos provisionalmente en un terreno a ocho cuadras del sitio que están instalados actualmente.
Según Duarte, a ellos se les comunicó que el traslado sería cuando esté terminado el nuevo mercado, no ahora que aún está en construcción. “El lugar donde nos quieren enviar es reducido (mide 2 por 1 metro cada puesto).
Además, como la calle está parcialmente cerrada (por la construcción de un distribuidor de tránsito), las ventas están bajas. Lo único que le pedimos al alcalde es que nos permita trabajar hasta diciembre y luego pasaremos al otro lugar”.
Lucrecia Sanunga, otra comerciante que está en la vía, también se quejó de la dimensión de los nuevos puestos, pues no entran las carpas para protegerse del sol. Ayer el Cabildo instalaba 20 luminarias en el nuevo sector.
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