La vía a la Costa registró 105 accidentes de tránsito en 2019

- 24 de enero de 2020 - 00:00
En el km 15,5 de la vïa a la Costa, los transeúntes utilizan un fina viga como puente para cruzar la calle. La carretera no tiene cruces peatonales seguros.
Foto: José Morán / El Telégrafo

La carretera que une Guayaquil con Playas y Santa Elena, especialmente en la zona urbana, tiene errores de diseño, zanjas en el centro y costados, falta de señalización y cruces peatonales.

La falta de cruces peatonales pone en peligro diario la vida de los habitantes de las ciudadelas de la vía a la Costa (oeste de Guayaquil), considera Guillermo Ayala, presidente de la Federación de Urbanizaciones de este sector.

El dirigente reclama que en el tramo de 24 kilómetros, desde la cooperativa Portete de Tarqui hasta la comuna de Chongón, hacen falta señalética y cruces para atravesar la autopista con seguridad.

Además, la falta de control de tránsito, la gran cantidad de volquetes obsoletos y camiones cementeros (en la zona funcionan una treintena de canteras) el exceso de velocidad y la imprudencia de conductores empeoran la situación.

Ayala destacó que una de las promesas de campaña de la alcaldesa Cynthia Viteri fue construir cinco pasos peatonales elevados; sin embargo, aún no se erige ninguno. Solo Puerto Azul (km 8), Puerto Hondo (km 16) y Chongón (km 24) poseen puentes, los cuales fueron construidos por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, en el Gobierno anterior.

Insiste en que la situación es alarmante porque en el sector viven 60.000 personas, muchas de ellas utilizan transporte público y se ven obligadas a sortear vehículos que viajan a 100 km/h o más para llegar a los paraderos y tomar un bus.

Gabriela Pérez reside en la urbanización Terra Nostra y camina todos los días a su trabajo, al otro lado de la autopista. Ella se queja de las motos que se aparecen de improviso en la vía y a exceso de velocidad. Recuerda que en 2019, frente a la urbanización Los Ficus (km 14,5) una mujer fue atropellada por una moto y falleció en el hospital.

Pérez lamenta que la presencia de los vigilantes de tránsito en la zona no sirva de nada, porque “la verdad no hacen nada, las motos salen de los matorrales y a ellos les parece normal”.

Al igual que Pérez, Elisa Espinosa se queja también de los vehículos de dos ruedas. “Las motos rebasan a los carros e impiden el cruce a los peatones, en el semáforo a fuera del Hipermarket usan el paso cebra para cruzar y lo hacen en presencia de los vigilantes”, protesta.

Según datos de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), durante 2019, en la vía a la Costa se produjeron 105 accidentes de tránsito que causaron la muerte de siete ciudadanos y dejaron 115 heridos. Es decir, según estas cifras, ocurrieron en promedio 9 siniestros mensuales. No obstante, estas son estadísticas de los percances reportados a las autoridades.

Diariamente en la vía se producen hasta dos accidentes cuyos involucrados arreglan el problema sin llamar a las instituciones de tránsito a la Policía.

En lo que va de enero de 2020, la cifra de siniestros asciende a cinco, con una persona fallecida y 23 lesionados. Entre esos, un bus que cayó a una zanja.

Si bien la cifra de accidentabilidad en la vía a la Costa es menor en comparación con otras vías del país, como la avenida Simón Bolívar de Quito, conocida como una de las más peligrosas y accidentadas del país y que en 2019 registró 290 eventualidades, 30 muertos y 201 heridos; la frecuencia de los incidentes mantiene preocupados a los residentes.

Cruces improvisados

En el km 15,5 está ubicada la Unidad Educativa John Harvard. Aquí, en la cuneta central, se ha construido un puente artesanal -de metal oxidado y con poca estabilidad- para que los estudiantes y profesores puedan cruzar la carretera.

“Tienen que venir agentes de tránsito a la hora de entrada y salida para ayudar a los niños y sus padres a cruzar, porque los accidentes ocurren muy seguido”, expresa Isidro Cruz, guardia de la institución.

Otra de las estrategias utilizadas para cruzar con seguridad es hacerlo al pie de los radares de velocidad, los cuales obligan a los automotores a bajar la marcha.

La ciudadana Gabriela Pérez agrega que otro de los grandes problemas de la vía es la falta de iluminación. En la noche es horrible cruzar la autopista”, sentencia. (I)

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