En Salitre se consume pescado secado al sol

- 15 de febrero de 2019 - 00:00
En las orillas de la carretera y caminos vecinales se observan hileras de pescados que son adobados con sal y achiote para su conservación.
Foto: Karly Torres / EL TELÉGRAFO

La técnica de conservación del producto data de hace siglos. Los habitantes del cantón lo degustan entre ellos y también lo comercializan a los visitantes.

Vieja, guanchiche, barbudo bocachico, dama... Pasar por el cantón Salitre es tener la certeza de que se podrá disfrutar un buen plato preparado a base de pescados de agua dulce.

Pero quienes tienen la oportunidad de transitar por la vía hacia Guayaquil también pueden degustar este producto de una forma ancestral: secado al sol.

En las orillas de la carretera se observan hileras extensas de peces abiertos por la mitad y colgados en alambres de púas. La técnica no demanda mayor esfuerzo, asegura Nancy Matamoros, quien tiene casi 10 años dedicada al negocio.

Comenta que es la alternativa a la que se recurre hace siglos para la conservación del alimento. “Nuestros bisabuelos y tatarabuelos no contaban con refrigeradoras, pero sabían cómo conservar las carnes en buen estado”, relata Matamoros.

En el caso de los pescados  toca primero limpiarlos (sacar escamas y tripas), abrirlos a la mitad, y finalmente colocarles sal y achiote, antes de ubicarlos en los cordeles. “El sol se encarga de cocinarlos”, manifiesta la ciudadana.

Las familias de las comunas de Salitre llevan décadas en esta práctica, tanto para consumo interno como para la venta a los visitantes.

Durante los días de invierno es más difícil secar los pescados porque hay mucha nubosidad y humedad, “pero procuramos aprovechar bastante los días de sol”, indica Richard Calderón, quien lleva 10 años en este negocio.

Es un proceso que puede tomar hasta tres días pero una vez concluido, la carne del pescado llega a durar hasta un mes.

Calderón refiere que el producto puede usarse en asados y caldos. “Acompañados de un buen verde son más apetecidos”, asevera.

La fama de estos pescados es conocida hasta en Europa, manifiesta Moisés Barzola. Las familias que tienen parientes en otros países buscan el producto para enviarlo con la certeza de que llegará en buen estado.

Los mejores días para el comercio de estos alimentos son sábado y domingo. “Muchos viajan a Los Ríos y Manabí por negocios o visita familiar... y somos su parada estratégica para comer”, señala Barzola.

Una aspiración local es que el producto tenga mayor apoyo de las autoridades seccionales y nacionales, para posicionar a Salitre no solo como punto gastronómico sino turístico. (I) 

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