Peligroso cruce para peatones al pie del Velero

24 de marzo de 2011 - 00:00

Peligro. Eso es lo que acecha a los peatones que cruzan las calles Ismael Pérez Pazmiño y Francisco Aguirre Abad, justo al inicio del puente El Velero. Las dos calles, que atraviesan el Malecón del Salado, exponen a muchos de quienes cruzan a ser atropellados por autos, camionetas, buses y motocicletas; no hay pasos peatonales ni semáforos, nada que permita a los moradores cruzar con seguridad.

Son las 9:15 (hora referencial), por minuto cruzan cuatro personas y alrededor de 56 carros. Los transeúntes miran cuidadosamente a ambos lados de la vía, se toman fuertemente de las manos entre sí y vencen el miedo para pasar tan pronto se presente la oportunidad.

La razón que las personas tienen para arriesgarse a cruzar por esta intersección es que es la única forma de llegar a pie a la Universidad de Guayaquil, a la escuela Carlos Monteverde Romero, situada en la ciudadela Ferroviaria. Esto ocurre, por lo general, entre las 06:30 y las 10:00, y desde las 12:00 hasta las 20:00.

Paso a la Universidad

Shirley Escalante, de 44 años, luce nerviosa mientras cruza la calle Ismael Pérez para ingresar por el malecón y dirigirse a la U. Estatal. Lleva dos fundas grandes, en una el borrador impreso de su tesis y en la otra sus cuadernos y materiales. Es estudiante de Educación Básica y está próxima a convertirse en profesora. “Es un problema, a veces uno se demora en pasar por tanto carro que hay”, se queja, “y eso que ahora no es tanto, por eso crucé rápido, otras veces se hace imposible”, añade.

Escalante vive en Playas y por sus estudios pasa entre semana en Guayaquil; su recorrido es el siguiente: toma un bus de la cooperativa Chongón o  de la línea 49, se queda a la altura de la calle Clemente Ballén e Ismael Pérez Pazmiño. Avanza por la última calle hasta Aguirre para cruzarla e  ingresar al malecón.

Por esta intersección pasan ancianos, universitarios, adolescentes y hasta comerciantes. Pero, ver cruzar familias es más común aún, van de tres o de cinco integrantes, agarrados de la mano, cruzan al mismo tiempo para sentirse más seguros y hasta llevan a niños en brazos con el afán de protegerlos.

Wilmer Clemente cruza bajo el puente junto a sus dos hijos y esposa. Al menor de tres años, llamado Saúl Clemente, lo lleva sentado en su hombro derecho. A su lado camina su esposa, Jazmín Hermenes, tomando de la mano a su otro hijo de cuatro años, Abel Clemente. Una vez que han cruzado, una mezcla de alivio y fatiga denontan sus rostros, aunque esto no es nuevo para la pareja.

“Estudiamos los fines de semana”, explica Wilmer.  “Siempre cruzamos sábado y domingo a la universidad, pero hoy solo venimos porque tenemos que retirar unos libros”. Para él, cruzar es “muy peligroso”, indica. “Deberían hacer algo con la gente que necesita transitar, justamente hoy que vengo con el bebé lo llevo cargado para que no pase nada, porque lo quiero mucho”, sonríe.

Camino a la escuela

A la escuela asiste una de las hijas de Elizabeth Salgado. Viven en Flor de Bastión y por la mañana toman el bus de la línea 49, desde su casa, y se bajan en la calle Ballén. Hacen el mismo trayecto peligroso para subir por el camino de madera del puente y llegar a la Ferroviaria.

“Es terrible, porque hay niños que hasta cruzan solos. ¡Imagínese, no hay señalización, no hay nada! No hay excusa para no trabajar en eso, las autoridades saben que cerca de aquí hay una escuela y que hay niños cruzando”, sostuvo.

La autoridad

“Las personas deben buscar otras rutas, hay señalizaciones en otras calles”, dice el sargento Velarde, miembro de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), mientras camina a la bajada del puente y observa a peatones desesperados cruzar. “Es imposible poner semáforos aquí, esto es una bajada y una vía rápida, si hacemos que los carros frenen ahí, se caen uno encima de otro.

Es algo que nunca se hará”, explicó. Entre tanto, más adelante de la calle Aguirre, no se observan las señales de tránsito de las que habló el uniformado.

Luis Lalama, Comandante del Cuerpo de Seguridad de la CTG, desconoce este inconveniente,  pero señaló que durante esta semana examinará el problema. “Que la gente cruce por ahí es demasiado peligroso, tenemos que hacer algo”, expresó.

“Tengo que ir a inspeccionar qué es lo que está sucediendo para tomar acciones y garantizar la seguridad de las personas; tampoco se puede poner pasos peatonales porque es una bajada, pero tenemos que hacer algo para que los peatones puedan cruzar con seguridad”, indicó.

Además, se comprometió a visitar la vía ayer por la mañana, a partir de las 8:00.

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