Aprendieron la historia de su ciudad y formaron parte de ella

01 de abril de 2011 - 00:00

Jugar y enseñar. Ese fue el objetivo logrado por el taller vacacional “Cuenta la Historia de tu Ciudad”, realizado del 1 al 31 de marzo en el Archivo Histórico de Guayaquil. La culminación del taller se celebró ayer a las 10:00 en el Auditorio Camilo Destruge, en el cual los niños presentaron cuentos a mano sobre temas referentes a su ciudad que más les llamaron la atención; los mismos fueron expuestos junto a otros trabajos y dibujos realizados durante el mes.

El taller arrancó el 2 de marzo con un paseo en el autoferro por la vía Durán-Yaguachi, denominado “La ruta de los arrozales”. En el se explicó a los niños la importancia del ferrocarril como símbolo de unidad nacional. Luego se continuó con clases de historia combinadas con juegos dinámicos y actividades artísticas todos los lunes y miércoles de 10:00 a 12:00.

Dos historiadores y tres educadores se encargaron de seleccionar los temas para los cursos. Estos fueron: ¿Cómo nació Guayaquil?,  en el que se enseñó sobre la fundación, la invasión de los piratas, la fiebre amarilla y el incendio en la ciudad;  “Las Peñas y el río Guayas”, en el que se explicó la importancia del río para el comercio y vida cotidiana; “Los medios de transporte”, donde con fotografías se mostraron los diferentes transportes del siglo pasado; “Costumbres típicas del Guayaquil de inicios del siglo XX”, cuyo fin fue resaltar las tradiciones más importantes de aquella época; “Algunas leyendas guayaquileñas”, donde se analizó las leyendas más destacadas; “Reviviendo los juegos de antaño”,  donde se escenificaron los juegos más representativos como el ñoco y el trompo; y por último, “La vestimenta guayaquileña de inicios del siglo XX”, donde se destacó  el uso de la moda francesa dentro de la sociedad a inicios del siglo.

Una vez explicados los temas, se  organizaron juegos dinámicos que  consistieron en hacer trabajos manuales, como crear muñecas con cucharas(con vestimentas similares a las del siglo pasado), pintar Guayaquil antiguo con témpera o dramatizar en base a lo aprendido. “A los niños les expliqué sobre las tradiciones de Guaquil”, dice el historiador Ezio Garay. “Les gustó bastante, actuaron como los  vendedores de caramelo “cande suizo”, que salían  por las noches con una bandeja o charol. También de  barquilleros,  imitaron las coplas o amorfinos que estos decían, por ejemplo: Tengo un palo colorado, donde pongo mi sombrero cuando estoy enamorado”. Señaló como importante que los niños aprendan de manera divertida “costumbres que duraron hasta mediados del siglo XX, cosas que ya se han perdido en Guayaquil. Los niños al ser participativos, aprenden sobre las tradiciones y se sienten parte de ellas”, indicó.

Para clausurar el taller, los niños debieron escribir un cuento sobre su tema preferido. “La Perlita”, “Los piratas”, “El cholo y el montubio” y “Delirio” fueron algunos de los  cuentos escritos. A Raquel Galarza, de 10 años, le llamó la atención la epidemia de “La fiebre amarilla”, por eso escribió “Delirio”, donde cuenta la historia de Concepción, una pequeña que vive en Guayaquil en el año  1842 y que se levanta una mañana muy enferma, “por medio de un sueño ella llega al año 2011 y se encuentra con su tataranieta María Alexandra”, dice Raquel. “Ella le aconseja cómo puede curar la enfermedad: aislando a todos los enfermos, eliminando los charcos de agua y quemando palo santo”, dice. El cuento acaba con la cura de Concepción, quien gracias al sueño logra erradicar la  epidemia. “Cuando se levanta recurre a Monseñor Francisco de Garaicoa y le cuenta lo que vio. El acude al gobernador  Rocafuerte y deciden poner en práctica las recomendaciones. Así salvan a Guayaquil”. Para Raquel la experiencia ha sido una forma de aprender de manera sencilla. “Descubrí que me gusta la historia”, asegura.

Otro de los cuentos es el de  Gia Estebes, de 9 años, “La Perlita”, que fue leído durante la ceremonia de clausura. “Es la historia de una conchita que vive dentro del río y estaba muy triste porque a este siempre lo contaminaban”, explica. “De repente, un día el Alcalde  Jaime  Nebot impuso una ley que prohibía ensuciarlo y entonces se organizaron mingas para limpiar el río. Y  como estaba tan contenta empezó a crecer, dejó de ser una concha y se convirtió en una perla”, añade.

Al final del encuentro, se entregó diplomas a los menores que participaron de la realización del taller. Estos fueron firmados por  el director cultural de Guayaquil, Jorge Saade; el responsable del Archivo Histórico de Guayaquil, Alfredo García; y la coordinadora del Taller, Delia María Torres. La inscripción fue gratuita y contó con la presencia de  niños de diferentes estratos sociales. Los cuentos y dibujos continuarán expuestos en el Archivo Histórico  todo el mes de abril.

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