53 agentes, agredidos en 19 meses en Guayaquil

- 03 de septiembre de 2019 - 00:00
Personal de la ATM es ubicado en las intersecciones de las calles con alto índice de congestionamiento, como la avenida Quito.
Foto: Miguel Castro / EL TELÉGRAFO

Un psicólogo y un sociólogo endosan la tendencia violenta a la falta de valores ciudadanos. La ATM plantea el endurecimiento de penas en el COIP.

En junio de este año, en el área de estacionamiento de un centro comercial ubicado en el sur de Guayaquil, dos agentes de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) fueron atropellados por un conductor que, aparentemente, se resistió a recibir una multa por ofrecer servicio de taxi sin tener el respectivo permiso.

Es uno de los hechos más recientes en los que el personal de la ATM es agredido. Esta situación tiene una tendencia al alza, según cifras de la institución.

En lo que va del año, 25 agentes fueron irrespetados o atacados. La cifra, faltando cuatro meses para que concluya el año, está a punto de llegar a los 28 casos registrados durante 2018. Es decir que en 19 meses suman 53.

Los académicos y la ATM coinciden en que este comportamiento de la ciudadanía obedece a un problema cultural de no querer cumplir las leyes.

Para Faddul Mosquera, director de Flagrancia de la ATM, la situación no solo afecta a la institución, sino también a otras relacionadas con el control del orden,  como la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE) y la Policía Nacional.

“La gente incluso olvida que tiene la opción de apelar una multa que considera injusta y prefiere agredir, no hay necesidad de empeorar la situación jurídica”, lamentó Mosquera.

El funcionario no cree que la tendencia de irrespeto por parte de los conductores sea porque se sienten con ventaja frente a la edad, etnia o género de los agentes.

Sin precisar cifras, Mosquera aseguró que las agresiones a mujeres de la ATM son menos frente a sus compañeros varones.

 El COIP contempla sanciones que van desde tres hasta 10 días de cárcel, dependiendo de la gravedad, en los casos de contravención, es decir, irrespeto a la autoridad.

Si, en cambio, hay resistencia o ataques físicos, la figura cambia a delito y la pena puede ser de seis meses a dos años de reclusión.

De los 28 casos registrados en 2018 por la ATM, solo dos fueron por resistencia o ataques. Los otros 26 por contravención.

El psicólogo Ernesto Quevedo, docente de la Universidad de Guayaquil, considera que, aunque haya varios factores para la violencia por parte de la ciudadanía, la percepción general acerca de la Policía Metropolitana (PM) también incide en el comportamiento contra el personal de la ATM.

En comparación, la PM es mayormente percibida como una fuerza represora. “Las personas asocian a los agentes de tránsito con los metropolitanos y, al momento de reaccionar, actúan en base a prejuicios”, afirmó Quevedo.

A esto se suman las fallas en la educación en valores que se da tanto dentro de las familias como en la formación académica, manifestó el sociólogo Guillermo Flores, contralor de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES).

Flores considera que la ciudadanía, los agentes y la sociedad tienen que ver con la tendencia a agredir.

“El conductor reacciona irrespetando las normas; los agentes, en casos específicos, actúan con prepotencia y, finalmente, parte de la sociedad se queda impávida o se parcializa en favor del conductor”, citó Flores.

El académico aseguró que es una situación que anteriormente no se daba con la regularidad de los últimos años.

En ese sentido, supone que también se debe a la inexperticia por parte del personal de la ATM.

La institución, por su parte, también monitorea el comportamiento de sus agentes a través de 900 bodycams. Además, cuenta con un proyecto de educación vial dirigido a los planteles.

Con el objetivo de disuadir a los agresores, la ATM planteó hace tres meses a la Asamblea Nacional una reforma al COIP que endurece la sanción por irrespeto a la autoridad con una reclusión mínima de 10 días. (I)   

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