Mesut Özil: ¿el fin o el comienzo del debate?

- 28 de julio de 2018 - 19:45

El 22 de este mes, el jugador de la selección de Alemania, Mesut Özil publicó una carta en su cuenta de Twitter, en la que se anunciaba su renuncia a la selección nacional de fútbol, después de haber recibido un trato discriminatorio por parte de la Federación Alemana de Fútbol (DFB). La carta surge como respuesta al trato que el futbolista recibió por parte de la DFB, diversos patrocinadores y los medios públicos alemanes después de que se publicara una foto en la que Özil posa junto con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Mucho alrededor del debate acerca de Özil debe ser cuestionado. Primero, pues parece una jugada política que la foto del jugador con Erdogan, la cual fue tomada el 13 de mayo, solo hubiera salido a la luz la semana pasada, luego de que la Copa del Mundo en Rusia hubiera terminado. Esto, según Özil ha sido en parte una estrategia de la DFB para culparlo a él por el hecho de que Alemania no hubiera ganado la Copa del Mundo.

El presidente del club Bayern Munich, Ulrich Hoeneß, han utilizado esta situación para hablar del supuesto bajo rendimiento atlético del jugador. “Estoy contento de que se haya retirado del equipo. Desde hace unos años, Özil ha jugado como una basura. Su último logro fue antes de la Copa del Mundo del 2014.” afirma Hoeneß para el diario Berliner Zeitung, “y ahora se esconde a sí mismo y a su actuación de mierda detrás de esta foto.”

Para Özil la diferencia entre el fútbol y la política debería ser clara. “Mucha gente habla de mi rendimiento en la cancha, muchos lo critican y otros lo aplauden. Si un periódico o un conocedor encuentran un error en un juego en el que yo participé, yo puedo entender eso. Yo no soy un jugador perfecto y eso hace que me sienta motivado a trabajar y entrenar más duro. Pero lo que no puedo aceptar es que los medios alemanes me culpen a mí repetidamente, a mi doble nacionalidad y a esa simple foto por el trabajo de un equipo de futbol entero y una mala Copa del Mundo.”

Lo segundo que es cuestionable en todo este asunto, y que Özil astutamente señala en su carta, es la doble moral alemana. “Después de mi foto con el presidente Erdogan uno de mis patrocinadores me retiro su apoyo, me sacaron de las campañas publicitarias y cancelaron todas las actividades promocionales ya agendadas. Para ellos no era bueno que se vieran asociados conmigo y le llamaron a la situación ‘crisis management’. Esto es irónico ya que un ministro alemán comprobó que sus productos contienen softwares que son ilegales y no autorizados, lo que pone a los consumidores en riesgo… mientras yo he sido criticado y se me ha pedido que justifique mis acciones ante la DFB, no se le ha demandado ninguna explicación pública a ese patrocinador. ¿Por qué? ¿Estoy en lo correcto que ese hecho es peor que una foto que me tomé con el líder del país de mi familia?”

Aunque en gran parte lo que hace Özil es su carta es desviar la atención señalando con el dedo índice a otros que se portan mucho peor que él, el futbolista tiene la razón al decir que Alemania lo ha usado a él como chivo expiatorio pues en la discusión, los medios han obviado resaltar el hecho de que el país —cuando le conviene— establece estrechas relaciones con Turquía y Erdogan. Un ejemplo claro de esto es el Tratado EU-Turquía que se firma en el 2014, en el que Merkel le solicita a Erdogan que cierre la frontera con Grecia para regular la entrada de refugiados a Alemania a cambio de hacer lobbying para que Turquía sea aceptado en la EU.

Al hablar del comportamiento de otros jugadores, de patrocinadores, de las acciones de miembros de la DFB, la carta de Özil apunta a una disociación entre el decir y el hacer de Alemania. De acuerdo con el futbolista las represalias y el trato que él ha recibido después de su entrevista con Erdogan han sido extremadamente fuertes. Esto, afirma Özil, debe ser entendido como un trato racista pues otros jugadores del equipo se han reunido también con líderes políticos controversiales y los medios no se han pronunciado al respecto. A lo que Özil se refiere es a la visita de Lothar Mattheus con Putin a comienzos de Julio, la cual ha pasado por desapercibido en los medios de prensa del país. “A pesar de que Mattheus está involucrado en la DFB, nadie le ha pedido que explique sus acciones públicamente y él continúa representando los jugadores de Alemania sin sufrir ningún castigo. Si los medios consideraban que por mi entrevista con Erdogan se me debía haber sacado de la Copa, entonces con seguridad a (Mattheus) se le debió haber retirado su titulo como capitán honorario del equipo. ¿O es que mi herencia cultural turca me hace a mi un mejor blanco de ataque?”

Özil no es el único jugador que después de la Copa en Rusia, expresó sentirse que su país lo consideraba un nacional solo en los buenos tiempos, pero en los malos tiempos lo consideraban un migrante. De igual manera que Özil afirma que para los medios y la DFB “soy alemán solo cuando ganamos, pero soy un migrante cuando perdemos”, jugadores como Karim Benzema y Romelu Lukaku también se han quejado del subordinado trato que reciben debido a su raza. “Cuándo anoto soy francés”, dice Benzema, “pero cuando no, soy Arabe”. Lukuma por su lado afirma: “Cuando todo va bien se me llama delantero belga, cuando todo va mal, los medios me llaman el delantero de raíces congolesas”.

Bernd Holzhauer (político alemán) me llamo folla-cabras por la foto con Erdogan y por mi tradición turca. Werner Steer (presidente del teatro alemán) me dijo que me fuera a joder en Anatolia, un lugar en Turquía del que provienen muchos migrantes… Esta gente ha usado mi foto con el presidente Ergodan como una oportunidad para expresar el racismo que tenían escondido y esto es peligrosísimo para la sociedad… Todos ellos representan una Alemania del pasado, una Alemania cerrada a otras culturas, una Alemania de la que no estoy orgulloso” dice Özil en su carta abierta.

Sin lugar a dudas, la foto de Özil con Erdogan, su carta abierta y las declaraciones públicas de diferentes figuras de la DFB han causado que en Alemania se abra de nuevo una discusión sobre temas de raza e integración cultural. En el país se han visto todos obligados a hacerse de nueva la pregunta de la identidad alemana, la cual parecía haber sido respondida décadas atrás. Sin embargo, lo verdaderamente escalofriante es que los alemanes sientan la necesidad de hacerse la pregunta en primera instancia. ¿Por qué esa constante necesidad de preguntarse por lo que significa o no ser alemán? ¿De qué manera es esto productivo o necesario para la sociedad?

A diferencia de lo que opina el presidente del club Bayern Munich, Ulrich Hoeneß, la discusión en el país no se ha acabado con la renuncia de Özil de la selección. Si algo, la discusión apenas comienza. (D)

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