Independiente cumplió el sueño de su fundador, José Terán

- 10 de noviembre de 2019 - 00:00
Foto: Mario Egas / ET

Los herederos del fundador del club vivieron con tensión, emoción y euforia el primer título internacional del conjunto sangolquileño, que venció 3-1 a Colón de Santa Fe.

Sentada sobre una silla de plástico azul, con los ojos vidriosos y silenciosa, Josefina Santamaría presenciaba el primer título internacional del Independiente del Valle, otrora Independiente José Terán, nombre de su marido, el fundador del vigente campeón de la Copa Sudamericana 2019.

Josefina Santamaría se sentó en el centro de la sala, vestida con una camiseta rosa del equipo de la ciudad y rodeada por sus hijos, nietos y bisnietos. La familia lucía otros colores, como el rojo y el azul, pero la viuda de Terán estaba de rosado como los once titulares de Independiente que saltaban a la cancha del Estadio General Pablo Rojas, en Asunción -Paraguay.

Los Terán Santamaría se reunieron en la casa de Josefina, en Sangolquí. Allí funciona una mecánica, bajo un inmueble verde de tres pisos. En el departamento de arriba, conectado por unas empinadas escaleras, se colocó un televisor de 36 pulgadas sobre un mueble de madera café. Sobre sillas de plástico y sillones de terciopelo se agruparon 20 familiares. No faltó una corneta azul para acompañar el momomento.

El balón rodó en Paraguay. Empezaron los aplausos de ánimo, pese a la distancia. Los espectadores eran un grupo heterogéneo; hombres, mujeres y niños, que oscilaban entre los 5 a los 70 años. "Esas (jugadas) no me gustan como salen jugando", dijo Pablo Terán, el tercer hijo de José, ante un pase in extremis del arquero Jorge Pinos a sus defensas. "Tranquilo", lo reprendió su hijo Miguel.

"Quiero que vayan a penales", manifestó Matías Terán, bisnieto del fundador de IDV. El pequeño, totalmente de rojo con el uniforme de la Academia José Terán, quería observar un partido "más interesante". Matías no conoció a su bisabuelo, pero toda su vida oyó hablar de él. En sus manos sostenía el retrato de José Terán, el amuleto de la suerte para su familia.

IDV libró una lucha en los primeros minutos del partido ante un aguerrido Colón, que en ese entonces no era el rival a vencer, sino la fuerte lluvia que caía en Asunción. Josefina, quieta, seria y concentrada no despegaba su mirada del televisor. De tez morena, pelo castaño y manos arrugadas por el esfuerzo de sacar adelante a cuatro hijos sin su marido, la mujer pensaba en su esposo.

"Lo que él dijo se convirtió en realidad", mencionó, en referencia a que José Terán siempre le aseguró a sus allegados que su equipo de fútbol, inspirado en el 'Rojo' del Independiente de Avellaneda argentino, iba a llegar muy lejos.

44 años pasaron desde su deceso, pero Josefina aún con lágrimas en sus ojos se emocionaba al recordarlo. "Cuando me quedo solita le rezo a él. Sí, es un amuleto", declaró, con voz quebrada. Frente a ella, en una pantalla plana, el club de su esposo se acercaba al gol.

Y la anotación tan esperada llegó a los 25 minutos. El central Luis Fernando León subió a cabecear al corazón del área rival, aprovechó un desmarque y con un frentazo venció al uruguayo Leonardo Burián, a quien se le pasó el balón por las piernas.

En la sala de la familia, decenas de pies zapatearon sobre la baldosa gris, mientras eufóricos se abrazaban. Josefina, por primera ocasión en media hora cambió su expresión de seriedad y dibujó una sonrisa en su rostro. A su lado, su hijo Diego celebraba con el restl de sus parientes.

La lluvia en Asunción no dio tregua, pero tras el receso vino el tanto de Jhon Sánchez, a los 44 minutos. En la segunda mitad hubo otra alegría, con el penal atajado por Jorge Pinos, y finalmente el tercero del colombiano Cristian Dájome, a los 95. En cada uno de ellos se levantaron grandes y chicos.

"Quisieramos que la copa vaya al cementerio", propuso Diego, para que su padre, en espíritu, sea partícipe de un sueño cumplido. Josefina dejó de lado el resentimiento, el dolor que tenía por el cambio de nombre del equipo para festejar el triunfo del club de su esposo.

Terán falleció en 1975 a los 33 años. Sus restos reposan en el Cementerio Municipal de Rumiñahui, donde un alcalde le donó a la familia una tumba vitalicia. En la década del 70 capitaneaba a la Selección de Sangolquí, trabajaba como empleado del Municipio y zapatero. Sin embargo, una perotinitis apagó su vida, aunque no su legado. 
"Acuérdense que este equipo va a ser grande", dijo José Terán al fundar su club. Se cumplió. (I)

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