Álvez pasó del arco a enseñar a las goleras de Peñarol femenino

- 17 de octubre de 2019 - 00:00
El uruguayo atajó hasta los 38 años. Jugó 15 años en Peñarol, club con el que se retiró en la temporada 1997.
Foto: John Guevara / El Telégrafo

El exportero uruguayo se unió al cuerpo técnico del equipo que disputa la Copa Libertadores de mujeres.

Un llamado de última hora puso a Fernando Álvez en el cuerpo técnico del Peñarol femenino, que disputa la Copa Libertadores de América 2019, en Quito. Álvez es un recordado golero del propio Peñarol y también de la selección uruguaya, con la que disputó las Copas Mundiales de México 1986 e Italia 1990.

El preparador de arqueros anterior salió por una mejor oferta y el club buscó con urgencia uno que lo reemplace a pocos días del torneo. Álvez fue contactado y no dudó en sumarse a la plantilla. “Soy hincha, tengo más de 50 años como socio, jugué 15 años en el club y además fui gerente de las formativas. Con mucho gusto vine a colaborar”, dijo el exarquero.

Es la primera vez que labora con un plantel femenino, pero ha quedado gratamente sorprendido por lo que ha observado. Aprende cosas nuevas y ha visto un gran nivel de las porteras, a pesar de que no existe fútbol profesional femenino en su país.

No es la primera vez que viene a Quito, pues múltiples veces vino con Peñarol y con la selección. Durante 20 años defendió a la Celeste e incluso lo sacaron de su retiro para que ataje una vez más, cuando tenía 38 años, en un partido de eliminatorias al Mundial de Francia 98.

El vínculo entre Ecuador y Peñarol es evidente, por la presencia de Alberto Spencer y la idolatría que le profesan. Álvez es activo en redes sociales y publicó una foto de él junto a un busto de “Cabeza Mágica”, en la Casa de la Selección. “Conocí mucho a Alberto, en cenas de camaradería del club. Era una persona extremadamente gentil, sociable y querida por todos. Hablo de su don de gentes, porque como futbolista ya lo saben todos; fue un genio”.

Asimismo, también recordó a Polo Carrera, otro ecuatoriano que actuó en Peñarol, pero sin el mismo suceso que Spencer. Con ese cariño que tiene por el club “carbonero”, ahora tiene la oportunidad de seguir vinculado a él. Acoplarse al equipo no fue complicado y contó que, apenas llegó, las futbolistas lo hicieron sentir como en casa.

Para él, Peñarol ha hecho un buen trabajo en corto tiempo en el fútbol femenino y quiere aportar para su crecimiento. “A medida que el fútbol femenino siga aportando y progresando, todo va a ser mejor. Todas las que forman el fútbol femenino tienen un gran mérito, porque están luchando por sacarlo adelante”.

La diferencia de edad, pues Álvez tiene 60 años y las jugadoras entre 20 y 30, no ha sido problema. Se ha acoplado bien y su voluntad de trabajo lo ha hecho aún más querido en el equipo. (I)

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