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De la telenovela ‘Dama y obrero’

Felicia Mercado superó la timidez por el espectáculo

- 06 de abril de 2014 - 00:00

De la telenovela ‘Dama y obrero’

Felicia Mercado nació rubia como los reflejos del sol, pero diferentes circunstancias la llevaron a que oscurezca su cabello por dos ocasiones: la primera fue en 1977. Tenía una belleza que la destacaba, pero el simple hecho de ser “güerita” le era un impedimento para que la proclamen Señorita México. La segunda fue en 2013, para darle vida a Estela, el personaje de la telenovela ‘Dama y obrero’ que transmite Ecuavisa, de lunes a viernes, a las 22:45.

La tijuanense, a quien sus amigos de la infancia la recuerdan como tímida e introvertida, se dio a conocer como  actriz a nivel internacional  interpretando a ‘Leonela’ en  ‘Rosa salvaje’. A partir de ese momento fue encasillada como villana, un rol que ama y que respeta profundamente.

¿Antagonista por siempre?
Es lo que disfruto, ya no quiero hacer otro rol. Admito que hace años intenté hacer uno diferente, pero no me gustó.

¿Rubia o morena?
Rubia. Creo que la gente me quiere así, es una de las características que me ha dado una identidad en el trabajo y de cierta forma he vivido gracias a este color de cabellera.

¿Cómo fue su experiencia en el certamen de belleza de 1977?
De muchos sacrificios. Tenía 18 años y lloré toda la tarde porque los asesores me cortaron y pintaron el cabello; lo hicieron porque decían que no calificaba en el prototipo de la morocha latina tradicional. Pero no todo es malo, después fui muy afortunada ya que disfruté de una época muy glamorosa e importante gracias al título de Señorita México y postulante a Miss Universo.

Siendo una persona tímida, ¿cómo superó sus temores?
Soy una prueba de que el ser tímida  no es un límite para realizar muchos sueños en esta vida. Todos mis allegados se sorprendían con cada paso que daba, para mí fue un logro personal más que profesional.

¿Quién la impulsó a incursionar en el mundo del espectáculo?
Mi tío (Enrique Mercado). Él siempre quiso ser artista, así que me animó a ingresar primero al reinado, luego a la televisión y el canto. Creo que vio sus anhelos realizados en mí. Y por supuesto mi mamá, quien siempre me acompañó.

¿Cómo incursiona en la actuación?
El certamen me abrió las puertas al modelado publicitario y este, a su vez, al teatro, cine y la televisión. Habían pocas oportunidades, pero creo que aproveché bien cada una de ellas.

¿Quién la encasilla como villana?
Valentín Pimstein, productor de Rosa salvaje, y lo hizo porque vio en mí las características necesarias para el rol.

¿Junto a quién se preparó?
Mi formación fue de la mano de una gran histrión: Beatriz Sheridan. A medida que realizaba mi papel lo fui disfrutando cada día más, pues me di cuenta que era lo mío.

Refiriéndose a la telenovela Rosa salvaje, ¿qué hay de cierto, en que durante sus grabaciones nació una rivalidad entre usted y Verónica Castro?
No fue durante las grabaciones, el malestar se generó después.  Hace años se generó el rumor de que yo tenía un “romance” con Enrique Niembro (pareja en esos años de Verónica). Esto generó un malestar en ella. Luego de un tiempo a través de un amigo en común se lo desmentí. La realidad es que solo lo vi en una ocasión, fue durante una reunión del medio y nunca tuve otro contacto con este señor.

En el plano sentimental, ¿cómo manejaba sus relaciones afectivas?
Siempre fui muy reservada, no me gustaba exponerme, pero cuando una es parte de este medio no se escapa de una hipótesis mal infundada.

¿Ser una mujer muy bella le ayudó a tener muchos pretendientes?
Ellos se espantaban. Muchos amigos me dijeron que se limitaban a acercarse porque me veían como una tigresa devorando hombres o algo parecido.

¿A qué le atribuye estas hipótesis?
Soy consciente de que mi imagen no tiene nada que ver con mi personalidad. En fin, para que alguien pueda definir un concepto de mí debe de tratarme, no solo verme. Yo reflejo ser muy dura y fuerte cuando quienes me conocen saben que soy muy reservada, tímida, dulce y cariñosa.

¿Qué pasó con su faceta de cantante?
Fue una etapa maravillosa, gracias a ella recorrí mi país promocionando mis melodía en fiestas populares, pero me hacía falta mi familia, así que me tocó dejarla.

¿Cómo es Felicia, la esposa y madre?
Con mi esposo, Eugenio Santoscoy, soy muy consentidora; me gusta cocinarle y atenderlo. Con mi hija Ivanna soy muy protectora, opté por alejarme de mi trabajo para dedicarme a disfrutar de mi maternidad. Cuando mi hija fue adolescente decidí retomar mi carrera actoral. La opinión y el respaldo de ambos fue fundamental.

¿Cómo define a su nuevo personaje Estela?
Es una villana diferente; actúa con el corazón y no con la mente, al final los hechos la harán reaccionar de ese amor ciego que siente por su yerno.

¿Cuál es la clave para mantenerse en el medio?
Es muy complicado, no cualquiera puede hacerlo, demanda de muchos sacrificios, pero con la disciplina y el apoyo familiar una puede hacerlo.

¿Considera que le hace falta desarrollar alguna meta artística?
No, a pesar de mi timidez y barreras personales logré lo que nadie se imaginaba y mi mayor satisfacción es seguir vigente en el mercado, tener el cariño de la gente y que personas de todos los países como los ecuatorianos puedan seguir disfrutando de mi trabajo.

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