Una feria del libro siempre será un buen síntoma para un país
Quizá no capte la atención nacional como un partido de la selección de fútbol, pero hay ciudadanos ahí, se produce un encuentro y toda clase de diálogos e intercambios. Es paradójico, pero la elección de una ‘reina’ tiene mucho más rating y mejor despliegue en los medios comerciales que la feria del libro de cualquiera de nuestras ciudades. Incluso las autoridades locales no se pierden esa elección, pero bien pueden obviar de su agenda visitar los stands de las librerías.
Hay algunas excepciones. La Feria del Libro de Quito, que concluye este fin de semana, atrae gente, convoca a autores y libreros. Y todo ello genera una dinámica y un movimiento inusual. Así como ya ocurrió en Guayaquil, en octubre pasado. Si algo debe revelar la calidad de vida de un país es qué leen sus ciudadanos y por ende qué nivel de atención tienen sobre las ferias de libros.
La foto de nuestra realidad, de nuestro nivel de consumo, no puede reducirse a la presencia de gente en los centros comerciales. Si un dato de la realidad muestra el desarrollo de la sociedad también es el consumo de libros, y eso parecería que crece, por ahora. (O)
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