Un retroceso en la organización y festejo a la capital del país
Los conciertos y desfiles habían sido la parte más atractiva de las fiestas de la fundación de Quito, pero al mismo tiempo constituían un dolor de cabeza para sus pobladores por el caos vehicular, el desorden de las ventas ambulantes y el consumo excesivo de alcohol.
Eso cambió cuando se dispuso que el desfile de la confraternidad y los conciertos se hicieran en espacios cercados, como el antiguo aeropuerto. Al volver a las calles, la capital experimentó calles bloqueadas, tráfico vehicular y peatonal caótico por la ausencia de una debida advertencia e información.
Y si a eso se suma que el llamado desfile de la confraternidad sirvió para exhibir a las instituciones municipales como lo más importante y no a las organizaciones sociales, colegios y barrios, para la gente de la capital hay un retroceso que debe revisarse.
Quito ya no es una ciudad a la que hay que crearle más dificultades en la movilidad. Deben crearse las condiciones adecuadas para que la gente acuda a conciertos y desfiles. Y hay que regular el consumo de alcohol y las ventas ambulantes que generan otros graves problemas. (O)
Galápagos: Así fue la liberación de 277 tortugas gigantes
Incendio edificio Multicomercio: Gobierno activa registro para atención a afectados
Karaoke para curar el despecho de San Valentín
Microsoft: Empresas en Latinoamérica ven alta amenaza cibernética y prevén que aumentará
Crimen familiar en Brasil: Video de la presunta infidelidad sale a la luz
¿Cuáles son los riesgos visuales de la espuma de carnaval?
¿Por qué se celebra el día del amante el 13 de febrero?
De la cocina al espectáculo: cevichería peruana recrea show de Bad Bunny
