Las ferias de libros no son solo para vender, sino para encuentros
Ecuador debería ser uno de los países que organizan más ferias de libros, pero no solo para vender y garantizar un negocio, sino con el fin de incentivar la lectura en la ciudadanía que, lamentablemente, lee poco. Y eso es un problema, aunque pareciera un mero asunto comercial de unos libreros, librerías y editoriales. Sin lectores, por más ferias que se hagan, no habrá incremento de la lectoría. La desarrollada recientemente en Quito y la que no se concretó en la ciudad más poblada (Guayaquil) ponen en debate este tema por fuera de las coyunturas políticas. ¿Nos hace falta una feria itinerante, así como hay gabinetes y recorridos de las entidades públicas para otros temas? Posiblemente sí.
Las ferias no son una tienda de ventas, ya que vienen escritores del exterior y hay encuentros con los locales y los lectores. Por eso, más que una feria, debe ser una fiesta bien organizada. Un cambio real de la conciencia pasa porque la ciudadanía tenga entre sus prioridades -hasta en su presupuesto- el consumo de buena literatura.
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